El deporte de alto rendimiento no solo se juega con la raqueta, sino también con el corazón y la cabeza. En una tarde sofocante en Nueva York, con temperaturas abrasadoras de 30° C, el argentino Francisco Cerúndolo (25° del ranking mundial) superó sus propios límites físicos y mentales para derrotar al alemán Jan-Lennard Struff (44°) por 5-7, 7-5, 4-6, 6-2 y 6-3, en un extenuante duelo de 3 horas y 54 minutos. El encuentro fue una auténtica montaña rusa de emociones. Tras un primer set sumamente cerrado que Struff se adjudicó por 7-5 y una rápida respuesta de Cerúndolo para igualar el partido llevándose el segundo parcial por el mismo marcador, la tensión máxima llegó en el tercer capítulo. El argentino batalló, salvó un set point en contra e hizo dudar al alemán, pero una doble falta propia terminó por entregarle el set a su rival. Fue en ese instante cuando la frustración contenida explotó: en un momento de descarga humana y visceral, Cerúndolo destrozó su raqueta contra el cemento con seis golpes consecutivos. Lo que para muchos tenistas habría significado un espiral de descontrol y derrota, para el porteño fue el inicio de su resurrección. Esa descarga de energía negativa se transformó milagrosamente en combustible puro. Cerúndolo regresó a la cancha en el cuarto set con una actitud renovada y voraz. Enfrente, el experimentado Struff, de 36 años, empezó a sentir el desgaste físico y a multiplicar sus errores. Con una derecha implacable que hacía estragos en el fondo de la cancha, el argentino dominó el parcial con un contundente 6-2. La batalla final en el quinto set no dio tregua, manteniendo una paridad absoluta hasta el 3-3 sin concederse quiebres. Fue allí donde Cerúndolo dio el zarpazo decisivo al conseguir el quiebre que lo puso 4-3 arriba. Con un tenis firme, un ace clave para confirmar su servicio y un passing shot paralelo inapelable para cerrar el encuentro, el argentino selló una victoria memorable que festejó tirado sobre el cemento. Las estadísticas respaldan la resiliencia mental de la victoria: aunque el alemán lideró en aces (19 contra 14), Cerúndolo fue sumamente efectivo en los momentos de máxima presión, convirtiendo 7 de sus 18 oportunidades de quiebre y cometiendo muchos menos errores no forzados que su rival (39 contra 52). Con este histórico triunfo, que representa su primera vez en la tercera ronda del US Open, el argentino ya apunta a su próximo gran desafío del sábado: verse las caras ante el favorito local y actual número 10 del mundo, Taylor Fritz.