- Gracias a un ecosistema científico, Tamara Rubilar logró un remedio que sirve de base para numerosos tratamientos.
- Así nació una pyme tecnológica en Puerto Madryn.
- El rol de Conicet y la advertencia por la fuga de cerebros.
El erizo, la bióloga del Conicet y la cura de un niño
<p>Gracias a un ecosistema científico, Tamara Rubilar logró un remedio que sirve de base para numerosos tratamientos. Así nació una pyme tecnológica en Puerto Madryn. El rol de Conicet y la advertencia por la fuga de cerebros.</p>




