
Priscila Arias, la influencer mexicana conocida como La Fatshionista, construyó durante años una plataforma alrededor de la aceptación corporal y la lucha contra la gordofobia.
Recientemente reveló que lleva un año usando Ozempic, el mismo fármaco que criticó públicamente hace tres años. La contradicción encendió a sus más de 1,200,000 seguidores en Instagram y desató una cancelación en redes que la obligó a limitar los comentarios en sus publicaciones.
La polémica no gira solo en torno a la decisión de Priscila Arias. También abre una pregunta que millones de personas se hacen desde que el medicamento se volvió viral: ¿cómo funciona exactamente el Ozempic?
Un fármaco que nació para la diabetes, no para adelgazar

El Ozempic —cuyo principio activo es la semaglutida— fue desarrollado originalmente para tratar la diabetes tipo 2. Su mecanismo imita una hormona que el intestino produce de forma natural cada vez que una persona come: el péptido similar al glucagón tipo 1, conocido como GLP-1.
Cuando los niveles de azúcar en sangre suben después de una comida, el GLP-1 natural le indica al páncreas que libere insulina. El problema es que esa hormona desaparece del torrente sanguíneo en cuestión de minutos. La semaglutida resuelve eso: es una versión sintética y modificada del GLP-1 que permanece activa en el cuerpo durante aproximadamente una semana. Una sola inyección semanal mantiene el efecto que la hormona natural solo produce por instantes.
Por qué La Fatshionista lo criticó y por qué cambió de postura

Priscila Arias explicó que su rechazo inicial al Ozempic venía de una experiencia adolescente con el Redotex, un fármaco que la Cofepris retiró del mercado por contener sustancias psiquiátricas. Cuando vio que el GLP-1 se promovía con una lógica similar —adelgazar rápido— su respuesta fue automática: “Era el enflacagordas tres mil. A mí me jodió muchísimo. Y cuando vi que el GLP-1 se estaba vendiendo igualito, dije: ‘No, gracias, paso’”.
El cambio llegó cuando sus médicas le presentaron el fármaco desde un ángulo distinto al de la pérdida de peso. “Ni mi peso ni mi talla se mencionaron ni una sola vez en esa conversación”, dijo Arias. Ante las acusaciones de hipocresía, no las negó: “Critiqué algo sin conocerlo del todo basada también en mis experiencias pasadas. Y cuando tuve la información, cambié de opinión”.
El gran error del Ozempic

El suspender el tratamiento de Ozempic sin supervisión médica, el peso recuperado tiende a ser principalmente grasa, lo que deja al organismo en peor condición metabólica que antes de empezar.
Especialistas en endocrinología insisten en que el fármaco no sustituye los cambios en la alimentación ni en la actividad física, y que su uso sin prescripción puede derivar en complicaciones graves.
El gran error de usar Ozempic para perder grasa corporal es que, cuando se deja de utilizar, los buenos hábitos como el ejercicio y la alimentación saludable no aparecen de la nada. Nada mejor que cambiar el estilo de vida.
Lo que le hace al cerebro, al estómago y al páncreas

El fármaco actúa en tres frentes al mismo tiempo. En el páncreas, estimula la liberación de insulina cuando hay glucosa elevada en sangre, y frena la producción de glucagón, la hormona que le ordena al hígado liberar azúcar almacenada. El resultado es un control más estable del azúcar a lo largo del día.
En el estómago, la semaglutida frena el vaciamiento gástrico: la comida tarda más en pasar al intestino delgado, lo que prolonga la sensación de estar lleno después de comer.
El tercer frente es el cerebro, y es el que explica por qué el medicamento se popularizó más allá de los pacientes diabéticos. La semaglutida activa receptores en el hipotálamo y el tronco cerebral, zonas que regulan el apetito. Ahí activa las neuronas que generan saciedad y, al mismo tiempo, silencia las que producen hambre. Quienes lo usan describen no solo comer menos en cada comida, sino perder el interés en la comida entre comidas. Estudios clínicos documentan pérdidas de entre 12% y 20% del peso corporal en personas que lo combinan con cambios en el estilo de vida.