
Polyarc Games, el estudio de Seattle responsable de Moss, anunció el 14 de septiembre de 2026 que cerrará después de casi doce años de actividad. El equipo reducirá progresivamente el desarrollo de sus proyectos y se despedirá de sus trabajadores, en una decisión vinculada con la falta de financiación y la cancelación previa de un juego importante.
Un cierre después de meses de recortes
El anuncio fue publicado en LinkedIn, donde Polyarc explicó que su etapa como estudio había llegado al final. “Tras casi doce años montando la montaña rusa de emociones que es hacer videojuegos, nuestro tiempo juntos ha llegado a su fin. A medida que terminamos el desarrollo activo, nos decimos adiós los unos a los otros”, señaló el comunicado.
El mensaje agregó: “Trabajar juntos durante todos estos años ha sido un honor. Traer sorpresa y emoción a aquellos que han jugado a nuestros juegos ha sido un privilegio. Gracias a todos en Polyarc, nuestro trabajo ha terminado”. El estudio incluyó una lista de vacantes para intentar ayudar a que los empleados afectados encuentren nuevos puestos dentro del sector.
Las fuentes difieren sobre el número total de personas alcanzadas por el cierre. Polyarc figuraba como un estudio de entre 11 y 50 trabajadores, mientras que uno de los reportes indica que al menos 29 empleados perderán ahora sus puestos. A comienzos de 2026 ya se habían producido 30 despidos después de que el equipo no consiguiera nueva financiación para un proyecto que terminó cancelado.
Esa reducción previa dejó a Polyarc con menos margen para mantener sus proyectos activos. El comunicado no detalla qué ocurrirá con los desarrollos que todavía estuvieran en marcha ni con el mantenimiento futuro de sus juegos publicados.
De exdesarrolladores de Bungie al éxito de Moss
Polyarc fue fundado en 2015 por Tam Armstrong, Danny Bulla y Chris Alderson, tres antiguos desarrolladores de Bungie. El estudio se especializó en realidad virtual, una tecnología que coloca al jugador dentro de entornos tridimensionales mediante un visor y controles con seguimiento de movimiento.
Su lanzamiento más reconocido fue Moss, una aventura protagonizada por la ratona Quill que llegó en 2018. El juego combinaba escenarios en miniatura, exploración, rompecabezas y combate diseñados para aprovechar la perspectiva del jugador dentro de la realidad virtual. En julio de 2021 superó el millón de copias vendidas, una cifra poco frecuente para un título creado alrededor de este tipo de dispositivos.
La continuación, Moss: Book II, se publicó en 2022. Ambas entregas recibieron una buena respuesta de la crítica y los jugadores, y se transformaron en los principales títulos del catálogo del estudio.
Polyarc había reunido 3,5 millones de dólares en 2016 para desarrollar el primer juego. En 2020 obtuvo otros 9 millones mediante una ronda de financiación que buscaba ampliar sus operaciones y explorar posibles proyectos de realidad aumentada, tecnología que superpone elementos digitales sobre una imagen del entorno real.
El estudio también desarrolló Glassbreakers: Champions of Moss, una propuesta multijugador para realidad virtual. Según uno de los reportes, el juego no consiguió una base de usuarios suficientemente amplia para sostener el rumbo del equipo.

El intento de llegar a jugadores sin visor
En julio de 2026, apenas unos meses antes del anuncio del cierre, Polyarc publicó Moss: The Forgotten Relic. Esta recopilación adaptó los dos primeros juegos para dispositivos tradicionales y eliminó el requisito de contar con un visor de realidad virtual.
El lanzamiento llegó a PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch 2, Nintendo Switch y PC. La decisión permitía que las aventuras de Quill alcanzaran a una audiencia más amplia, pero no logró cambiar la situación financiera del estudio.
El cierre ocurre durante un año marcado por recortes entre equipos dedicados a la realidad virtual. Meta eliminó cerca de 1.500 puestos de su división Reality Labs y cerró estudios como Armature, Sanzaru y Twisted Pixel. Camouflaj quedó con una plantilla reducida tras la reorganización.
Fuera de Meta, nDreams despidió en marzo a 78 empleados y clausuró dos de sus estudios internos. En ese contexto, los equipos especializados enfrentan una audiencia limitada y mayores dificultades para obtener inversión. Polyarc no informó qué sucederá con sus proyectos una vez completado el cierre.




