El Festival Cordillera apostará en su quinta edición por reforzar su identidad latinoamericana con una mezcla de escala masiva y espacios temáticos. Marceliano Castro, gerente de comunicaciones de Páramo Presenta, dijo a Infobae Colombia que el encuentro del 12 y 13 de septiembre en el Parque Simón Bolívar espera cerca de 78.000 personas y reunirá una programación pensada para celebrar “las raíces latinoamericanas” desde varias generaciones y géneros.
El dato de asistencia se cruza con otro objetivo que el festival considera central: atraer público de fuera de Bogotá y del país. Castro explicó que la organización proyecta que cerca del 14% de los asistentes lleguen desde otros países y que alrededor del 24% viaje desde distintas regiones de Colombia a la capital para asistir a las dos jornadas.
La programación, según detalló el vocero, tendrá 40 artistas repartidos en dos días, con 20 por jornada, e incluirá 16 artistas de Colombia junto con nombres de distintos puntos de América Latina y de España. Esa combinación, sostuvo, busca mantener a Cordillera como una plataforma enfocada en “la música de nuestra región” y en “celebrar nuestro idioma”.

Nuevos espacios dentro del predio
Una de las novedades de esta edición estará fuera de las cuatro tarimas principales. Castro explicó que el festival incorporará dos lugares “muy especiales” que buscan ampliar la manera de vivir la música dentro del predio.
Uno de ellos será el Coke Studio y el otro, La Tierra del Olvido, un espacio curado por Carlos Vives. Al describirlo, el gerente de comunicaciones de Páramo Presenta lo vinculó con “ese concepto noventero”, al tiempo que lo definió como algo “muy colombiano y muy de nosotros”.
El segundo espacio adicional será Club Macondo by Club Colombia. Sobre ese punto, Castro señaló que durante la presentación interna se mostró un video de Andrés Cepeda con un anticipo de lo que ocurrirá allí y explicó que el nombre remite a una serie de referencias culturales ligadas a Colombia, a Gabriel García Márquez y a una idea de encuentro.

La intención de esos sectores, según el vocero, es que funcionen como una especie de salas de baile dentro del festival. “Van a haber sorpresas”, dijo, al explicar que la propuesta busca que el público pueda vivir la música “desde diferentes lugares y diferentes contextos del festival”.
La apuesta de Páramo por un escenario latinoamericano
Al ser consultado por la vigencia del evento, Castro ubicó a Cordillera dentro de una estrategia más amplia de la productora. “El Festival Cordillera en esta quinta edición se sigue consolidando como un espacio latino, un espacio de la música de nuestra región, que sigue celebrando esas raíces latinoamericanas”, afirmó.
Esa definición vino acompañada de una diferenciación respecto de otros eventos de la empresa. La explicación también incluyó una lectura sobre el tipo de cartel que construye el evento.

Castro sostuvo que la reunión de artistas de distintos países, épocas, géneros y generaciones amplía el margen para que el público no solo vaya a ver a sus favoritos, sino también a descubrir propuestas que no tenía en el radar.
La experiencia previa de la productora
El vocero vinculó el desarrollo de Cordillera con la trayectoria de la productora en la organización de grandes eventos. Señaló que la historia de Páramo lleva 20 años y que la de sus festivales ronda los 16 años, un recorrido que, según su relato, permitió que Cordillera naciera cuando ya existía una experiencia consolidada en el mercado.
En esa línea, mencionó que el Festival Estéreo Picnic ya había acumulado recorrido cuando surgió la idea de abrir “un espacio y un momento para la música latina”. Para Castro, esa experiencia previa ayudó a formular una pregunta de base que todavía ordena la propuesta: cómo construir un evento dedicado a celebrar la música de la región.
También aseguró que una de las lecciones de las cuatro ediciones anteriores está en la reacción del público frente a la programación. “Año a año la gente se sigue sorprendiendo del cartel”, dijo, antes de atribuir ese efecto a la posibilidad de reunir artistas de todos los países de la región y de múltiples generaciones.

Sobre el cierre, Castro dirigió un mensaje a quienes todavía dudan si asistir. “La naturaleza de los festivales es, si aman a algunos de estos artistas, vayan y tienen que darse la oportunidad de conocer a otros”, afirmó.
Luego resumió esa idea con una imagen sobre el descubrimiento musical que, para la organización, define la experiencia de Cordillera: “El Festival Cordillera se puede convertir en ese día uno para descubrirlos, escucharlos, enamorarse y que se vuelvan la banda sonora de esos sonidos”.




