José Enamorado desde inicios de 2026 ha disputado 37 partidos con el equipo gaucho de Brasil - crédito Diego Vara/REUTERS

Un hombre que, según la prensa de Brasil, se hacía pasar por el entrenador de Gremio, Luís Castro, en WhatsApp para pedir dinero a futbolistas fue detenido el miércoles 2 de septiembre en Itaperuna, en el estado de Río de Janeiro, en un proceso que investiga un fraude electrónico que ya dejó una transferencia de 22.500 reales, aproximadamente 12 millones de pesos colombianos, a José Enamorado, futbolista colombiano que juega desde inicios de 2026 en el fútbol brasielro.

La pesquisa de la 4ª Comisaría de Policía de Porto Alegre identificó que el sospechoso usaba la foto del entrenador portugués del Grêmio para contactar a los deportistas y construir una relación de confianza antes de pedirles aportes económicos. La operación policial, llamada Falso 9, ejecutó una orden de prisión preventiva y dos allanamientos con apoyo de la Policía Civil de Río de Janeiro.

El caso que permitió reconstruir la mecánica del engaño comenzó cuando la policía recibió la denuncia de que cuatro futbolistas habían sido contactados por WhatsApp por alguien que simulaba ser Castro. A uno de ellos le pidió llegar más temprano al centro de entrenamiento al día siguiente “para conversar”, una maniobra destinada a reforzar la apariencia de autenticidad.

De acuerdo con la investigación citada por Globo Esporte, el falso entrenador sostuvo conversaciones durante varios días con el exjugador del Junior. Le preguntó por su rutina, su familia y su rendimiento en los entrenamientos, y elogió su dedicación antes de pedirle que mantuviera el contacto en secreto para que el resto del plantel no supiera del intercambio.

Cuando ya había generado confianza, el sospechoso aseguró que necesitaba ayuda para un grupo social de Río de Janeiro. Dijo que la donación serviría para entregar 300 mercados a 75 reales cada una, lo que elevó el pedido a 22.500. reales

El 6 de mayo de este año envió una clave PIX aleatoria y afirmó que pertenecía a una supuesta responsable de la institución beneficiaria. La primera tentativa de pago no prosperó por el límite diario de movimientos bancarios de la víctima, pero el hombre reprogramó la transferencia para la mañana siguiente y volvió a pedir reserva.

Al día siguiente, el dinero fue enviado por PIX. Después remitió al jugador una presunta confirmación de recepción de los mercados por parte de la institución, con lo que dio por cerrada esa etapa de la estafa.