El desastre en Nepal dejó 1.403 cuerpos recuperados, pero solo 105 víctimas pudieron ser identificadas hasta el momento (REUTERS/Stringer)

El Gobierno de Nepal elevó a 6.150 el número de personas desaparecidas por la riada provocada por el colapso de un glaciar en la frontera con China el 26 de agosto, tras revisar los registros recibidos desde las zonas afectadas del distrito de Rasuwa.

La nueva cifra incorporó cerca de mil casos al registro difundido el día anterior, que situaba en 5.179 el número de personas cuyo paradero todavía no pudo ser establecido. El desastre dejó además 1.403 cuerpos y restos humanos recuperados en territorio nepalí. Las autoridades sólo pudieron identificar a 105 de esas víctimas.

Asimismo, cinco cadáveres fueron localizados en el proyecto Upper Trishuli-1, una central con capacidad de generación de 216 megavatios. Las autoridades mantienen las tareas de búsqueda en las instalaciones y en las áreas cercanas, donde el agua arrastró estructuras, vehículos y grandes cantidades de sedimentos.

El colapso de la riada afectó territorios de Nepal y China. En el lado chino de la frontera, las autoridades contabilizaron 43 muertos y 519 desaparecidos, según los datos comunicados por los medios estatales.

Asimismo, con las cifras de ambos países, la tragedia dejó hasta el momento a 1.446 fallecidos y 6.669 desaparecidos. Entre las personas buscadas figuran varios cientos de extranjeros, incluidos turistas y peregrinos que se encontraban en las zonas montañosas cuando ocurrió la inundación.

Las autoridades registraron marcas, fotografías y muestras biológicas antes de realizar entierros en los casos en que no pudieron establecer la identidad de las víctimas. Ese procedimiento busca conservar elementos que permitieran futuras identificaciones por parte de sus familiares.

Hasta el momento, Nepal recolectó muestras de ADN de cerca de 1.300 restos mortales y de alrededor de 1.900 familiares de desaparecidos. Las autoridades entregaron 103 cuerpos a sus familias, mientras los demás casos siguieron bajo examen.

El personal de seguridad se encuentra junto a los cadáveres de las víctimas de las mortíferas crecidas repentinas y los deslizamientos de tierra, dentro de una fosa en el lugar de entierro masivo del bosque de Gokarna, en Katmandú, Nepal (Reuters)

Bajo este contexto, el Gobierno de Japón anunció una donación de 298 millones de yenes, equivalentes a unos dos millones de dólares, para reforzar las labores de identificación de víctimas en Nepal. La ayuda estuvo destinada a equipos de pruebas de ADN ante la cantidad de cuerpos y restos pendientes de identificación.

Además del aporte económico, Japón dispuso el envío de especialistas para colaborar con las autoridades locales. A comienzos de septiembre, el país asiático ya había enviado un equipo de expertos en desastres después de una solicitud de Nepal.

A su vez, India aprobó hace unos días el suministro de electricidad a Nepal durante unas 18 horas por día hasta el 31 de diciembre, como respuesta a la crisis energética provocada por la riada. El desastre destruyó la red de proyectos hidroeléctricos del norte nepalí y redujo la capacidad de generación del país.

La autorización del Ministerio de Energía de India permitirá exportar hasta 600 megavatios a Nepal, con el objetivo de cubrir parte del déficit eléctrico causado por los daños en las centrales.

(Con información de AFP y EFE)