
Las Fuerzas de Resistencia Nacional (FRN), la facción armada afín al Gobierno yemení internacionalmente reconocido, interceptaron y confiscaron este domingo un cargamento de componentes de fabricación iraní para drones que era transportado en una embarcación por el mar Rojo. El material iba destinado a los rebeldes hutíes, aliados de Irán y en control de buena parte del norte del país, incluida la capital, Saná.
El portavoz de las FRN, el general de división Sadiq Dowaid, declaró que la operación buscaba interrumpir las líneas de suministro de Teherán al grupo rebelde. Un video difundido por esta fuerza mostró cientos de piezas: cableado eléctrico, placas de control, receptores y unidades de transmisión y propulsión que, según los captores, corresponden a vehículos aéreos no tripulados de origen iraní.
La incautación no es un hecho aislado. Apenas cuatro días antes, el miércoles 26 de agosto, la Armada yemení había interceptado otra embarcación frente a la costa de Al Makha, en el mar Rojo, con equipo para la fabricación de drones presuntamente contrabandeado por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, según reportaron medios locales citados por la agencia turca Anadolu.
Horas después de aquel operativo, las patrullas gubernamentales repelieron el acercamiento de cinco embarcaciones hutíes y derribaron un dron de reconocimiento.
Contexto: una tregua rota desde julio

El repunte de las interceptaciones marítimas coincide con la escalada militar que vive Yemen desde que hutíes y Gobierno alcanzaron en abril de 2022 una tregua auspiciada por la ONU. Aunque el acuerdo expiró formalmente meses después, sus términos de facto se mantuvieron vigentes hasta finales de junio de este año, cuando ambos bandos comenzaron a movilizar tropas en paralelo al estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Desde entonces, los hutíes han lanzado misiles balísticos y drones contra posiciones gubernamentales en las provincias de Marib y Hadramaut, en uno de los episodios más letales del conflicto en años: al menos 30 soldados murieron en ataques a comienzos de agosto, según fuentes gubernamentales citadas por Reuters. El grupo rebelde también declaró un bloqueo naval contra Arabia Saudita en el mar Rojo, una medida que Riad rechaza y atribuye a un intento hutí de justificar nuevas hostilidades.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió a mediados de agosto ante el Consejo de Seguridad que el país afronta el mayor riesgo de retorno a una guerra a gran escala desde la tregua de 2022, ante la intensificación simultánea de los combates terrestres y los ataques contra el transporte marítimo comercial.
Red de suministro documentada

Investigaciones independientes, como la realizada por la organización Conflict Armament Research, han identificado en interceptaciones recientes en el mar Rojo más de 800 componentes armamentísticos y 750 toneladas de munición vinculados a los hutíes, con misiles y sistemas antibuque que antes no figuraban en su arsenal. Ese mismo estudio concluyó que solo el 5% de esas piezas procedía directamente de Irán, mientras el resto se rastreó hasta 16 jurisdicciones distintas, lo que apunta a una red de abastecimiento más amplia que la relación bilateral con Teherán.
Los hutíes han desarrollado capacidad propia de ensamblaje de armamento, pero continúan dependiendo de la importación de piezas específicas, un patrón que las sucesivas incautaciones en el mar Rojo y frente a las costas de Somalia han puesto en evidencia en los últimos años.
Mientras la ofensiva estadounidense e israelí ha debilitado a otros aliados regionales de Irán, los hutíes se mantienen como uno de los pocos actores con capacidad militar operativa dentro del eje que Teherán ha respaldado durante la última década, lo que convierte al mar Rojo en un frente donde se dirime tanto el control del territorio yemení como el alcance real de la influencia iraní en la región.