
El gobierno de Abelardo de la Espriella había avanzado en el proceso para reactivar la aspersión aérea para fumigar los cultivos de coca en Colombia, los cuales tuvieron un aumento en los últimos cuatro años, lo que provocó choques con los Estados Unidos en la lucha antidrogas, pues según el informe de la Unodc, en 2024 se alcanzaron las 261.000 hectáreas.
Sin embargo, un juez frenó al Estado para usar el glufosinato de amonio, el químico que reemplazará al glifosato para el proceso de fumigación, pero que generó debate sobre sus posibles afectaciones a la salud de las personas y otras plantas cercanas.
El uso del químico iba a ser parte de unas pruebas piloto de aspersión aérea, pues desde 2017 se suspendió la medida por los efectos a largo plazo en la salud de quienes sufrieron por el glifosato durante muchos años en el país.
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