Madrid, 11 sep (EFE).- El Grupo Parlamentario Socialista ha registrado de nuevo en el Congreso una proposición de ley para rebajar la tasa máxima de alcohol permitida a los conductores a 0,1 miligramos por litro en aire espirado o 0,2 gramos por litro de sangre, después de que una iniciativa similar decayese por falta de apoyos.
La nueva propuesta socialista reproduce el contenido de la anterior proposición que rechazó el Congreso con los votos en contra de PP, Vox y ERC el pasado mes de marzo.
Con esta ley, el grupo socialista vuelve "a impulsar la mejora en la seguridad vial mediante un enfoque preventivo y de tolerancia cero al alcohol en la conducción”, ha explicado, en un comunicado, el portavoz de Seguridad Vial, Manuel Arribas.
“Reducir la tasa máxima de alcohol al volante no es una ocurrencia ni una medida simbólica. Es una decisión de seguridad vial que busca evitar accidentes, lesiones y muertes en nuestras carreteras”, ha reiterado Arribas, que ha incidido en que la proposición de ley está inspirada en las buenas prácticas internacionales de países como Suecia o Noruega, líderes mundiales en seguridad vial.
La norma refleja en su exposición de motivos que España tiene tasas actuales que datan de hace 25 años, mientras que otros países europeos usan límites más bajos del 0,1 mg/l aire espirado o 0,2 g/l en sangre.
Asimismo, señala el portavoz, que el balance provisional de siniestralidad de julio y agosto de este año, con 240 personas fallecidas en siniestros de tráfico, un 4 % más que en 2025, es una razón por la que “no podemos mirar hacia otro lado”.
A su juicio, "durante demasiado tiempo" se ha normalizado la idea que se puede beber y después conducir dentro de determinados márgenes y por ello, ha lanzado un mensaje claro: "Alcohol y conducción son incompatibles”.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ya avanzó la intención del grupo socialista de presentar una nueva proposición que "en nada" cambia con la anterior, pero que vuelve a apelar "a la responsabilidad" de todos los partidos ante la evidencia científica y consolidada del riesgo de ponerse al volante tras consumir alcohol.
Fue durante la presentación del balance de siniestralidad del verano, el pasado día 7, y Marlaska puso el acento en que el 32,4 % de los fallecidos en carretera habían consumido alcohol y un 5,2 % de los conductores se ponen al volante tras beber.
La rebaja de la tasa de alcohol al volante es uno de los proyectos estrella de la Dirección General de Tráfico (DGT) y del propio ministro del Interior, que volvió a apelar a los grupos parlamentarios a que voten a favor de una iniciativa que solo persigue "salvar vidas". EFE


