En su casa, en las afueras de La Plata, el puntero Julio “Chocolate” Rigau acopiaba fotocopias de DNI, declaraciones juradas de domicilio y cuadernos con nombres y apellidos. Todos esos elementos son necesarios para poner en marcha un contrato en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, pero hay otro más importante: un “memo” donde figura quién propone contratar a estas personas.

La Dirección de Legal y Técnica de Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires recibió varios oficios de la fiscal Betina Lacki solicitando los “memos de propuesta de designación y/o contratación” de los empleados legislativos cuyas tarjetas de débito usaba “Chocolate” Rigau. Ante la falta de respuestas satisfactorias, el juez de Garantías Federico Guillermo Atencio concedió ahora una “orden de presentación” para que la Cámara Baja entregue estos documentos.

El objetivo de esta resolución, a la que accedió TN, es “que la Honorable Cámara de Diputados presente de forma inmediata copia legible de la totalidad” de estos documentos administrativos, “conocidos como ‘memos normalizados de propuestas de designación y/o contratación’, que motivaran las designaciones correspondientes a los contratos de locación de servicios, de las siguientes personas…”. La lista incluye al propio puntero del Frente Renovador y otros 49 empleados fantasma.

Rigau se presentaba rutinariamente en distintos cajeros automáticos de La Plata con las tarjetas de débito, que rezaban “Honorable Cámara de Diputados”, y una mochila donde guardar el efectivo. Al cabo de varios días de extracciones, lograba vaciar los sueldos del mes. Los verdaderos titulares de esas tarjetas no trabajaban, pero tampoco cobraban. Se beneficiaban con aportes previsionales y la cobertura de la obra social IOMA, pero sus sueldos, originados en los llamados contratos “de bloque político” (entre los más altos de la Legislatura) se desviaban hacia la política. Según ciertas hipótesis, con una posible escala en cuevas financieras.

La fiscal Lacki busca los “memos”, que develarían quién impulsó la contratación de cada empleado fantasma de este viejo esquema. Algunos de estos contratos datan de 2002. Por ejemplo, el del propio puntero y el de la primera mujer de Claudio Albini, a quien Rigau le rendía el dinero de las extracciones, según surge de la investigación. Algunos prestanombres son tan antiguos que ya terminaron su carrera de ñoquis y gozan de una jubilación estatal.

Julio
Julio "Chocolate" Rigau y Claudio Albini. (Foto: TN)

Inicialmente, se le atribuyó a esta banda un fraude a la administración pública de alrededor de $800.000.000, asentado en el manejo de ñoquis que habían sido contratados entre 2012 y 2023. Sin embargo, esas cifras quedaron desactualizadas, porque la fiscalía amplió la imputación a un periodo que va “desde el 1° de enero de 2002 hasta al menos el 9 de septiembre de 2023″. Más de un tercio de los titulares de las tarjetas que se le secuestraron a Rigau aquella noche tienen contratos iniciados antes de 2012 (muchos datan de 2002, 2003, 2004). En este nuevo marco temporal, el perjuicio podría orillar los $4.000.000.000, en un cálculo conservador: sólo este lote de tarjetas, de este puntero, y de este partido político.

El juez Atencio, en una vieja resolución del caso (que denegaba la excarcelación de Rigau), había sostenido que “con el devenir de la pesquisa” podría detectarse “un acto de corrupción de inmensurable trascendencia”. Y así fue.

Rigau, cabe recordar, fue atrapado en una sucursal del Banco Provincia ubicada a metros de la Legislatura luego de que lo denunciara un hombre sin techo que le pidió dinero para comer. La Policía le incautó las tarjetas, dinero, tickets y un teléfono celular. En ese dispositivo se halló un mensaje enviado por Facundo Albini, que decía: “Necesito unos nombres para la Muni”. En el fuero penal de La Plata, de hecho, existe una causa conocida como “ñoquis de la Municipalidad”, donde interviene el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta. A esto se agrega una causa del fiscal Juan Menucci, que debe investigar a una pareja vinculada al radicalismo que quedó filmada haciendo lo mismo que Rigau, pero con 39 tarjetas de débito del Senado bonaerense.