Davis, de 63 años, enfrentó un cargo de asesinato con arma mortal y con la intención de promover, favorecer o asistir a una pandilla criminal.
El jurado debe decidir si las declaraciones públicas, las grabaciones y los testimonios prueban que organizó el ataque, aunque los fiscales no sostienen que haya sido quien disparó.

La legislación de Nevada permite condenar por homicidio a quien ayuda a cometer el delito, aunque no haya disparado.
La Fiscalía afirma que Davis organizó el ataque contra Tupac Shakur
La teoría de la Fiscalía ubicó el origen del ataque en una pelea ocurrida esa misma noche. Tupac Shakur y Marion “Suge” Knight, cofundador de Death Row Records, habrían golpeado al sobrino de Davis, quien después habría buscado una represalia.
El fiscal adjunto jefe Binu Palal sostuvo que Davis consiguió un arma, reunió a otros tres hombres y salió a buscar a Shakur y Knight.
“Adquirió un arma, reunió a su grupo y salió a buscar al señor Shakur”, afirmó Palal ante el jurado, según la agencia Reuters.
El grupo encontró el automóvil en el que viajaban Shakur y Knight cuando ambos estaban detenidos ante un semáforo en rojo. Un Cadillac blanco se colocó junto al vehículo y desde los asientos traseros se realizaron los disparos.

Shakur murió seis días después por las heridas. Knight también fue alcanzado, pero sobrevivió.
Las declaraciones de Davis forman el núcleo de la acusación
La Fiscalía no identificó al autor material de los disparos. Su argumento fue que Davis tuvo un papel decisivo porque consiguió el arma, participó en la búsqueda y dirigió la operación.
Palal reconoció que las versiones del acusado cambiaron con el paso del tiempo. El fiscal sostuvo que las variaciones respondieron a intentos de protegerse, pero afirmó que el punto central se mantuvo: Davis dijo en distintas ocasiones que estaba dentro del Cadillac blanco.
“Los hechos centrales permanecen. Los hechos materiales permanecen”, dijo Palal durante su alegato final.
La acusación presentó entrevistas, declaraciones realizadas durante una investigación policial y horas de grabaciones de reuniones entre Davis y los investigadores. Reuters informó que la fiscalía reprodujo esos registros durante el juicio.
En varias conversaciones, Davis relató que pasó el arma hacia la parte trasera del vehículo. En otras entrevistas y en su libro evitó decir quién disparó.
La Fiscalía también utilizó la autobiografía publicada por Davis en 2019, Compton Street Legend. Palal argumentó que el acusado pudo cambiar nombres, hoteles y algunos detalles, pero que conservó la versión esencial sobre su presencia en el automóvil.
El fiscal Marc DiGiacomo mencionó ante los jurados un álbum de recortes que Davis conservaba con artículos sobre el asesinato de Shakur.
“Este tipo está haciendo un álbum de recortes de su asesinato”, dijo, según The Associated Press.
La acusación rechazó que Davis haya inventado su relato solo para obtener dinero. Palal afirmó que lucrar con un asesinato era una explicación insuficiente para justificar las declaraciones y la publicación del libro.

La defensa cuestiona la ausencia de pruebas independientes
Michael Sanft, abogado de Davis, pidió a los jurados que no consideren las declaraciones de su cliente como una confesión. Para la defensa, el acusado construyó una historia interesada que luego presentó en entrevistas y memorias.
“Están leyendo un libro de ficción, no de hechos”, sostuvo Sanft durante el alegato final, según Reuters.
El abogado también cuestionó que existiera prueba capaz de ubicar a Davis en Las Vegas o dentro del Cadillac durante la noche del 7 de septiembre de 1996.
“No tienen nada en este caso que diga que ese hombre estuvo aquí en Las Vegas”, dijo mientras señalaba a su cliente, de acuerdo con The Associated Press.
Sanft destacó que los fiscales no presentaron videos de vigilancia, registros telefónicos ni otros elementos que colocaran al acusado en la ciudad. La defensa consideró que el caso dependió de declaraciones formuladas años después del homicidio.
El defensor también denunció corrupción policial, errores en la gestión de la investigación y archivos desaparecidos. Su estrategia apuntó a cuestionar tanto la credibilidad de Davis como la forma en que las autoridades reunieron y conservaron las pruebas.
Durante el juicio, investigadores mencionaron que en un allanamiento a la vivienda de Davis apareció una factura de hotel de Las Vegas. La defensa remarcó que no quedó claro de qué fecha era el documento ni dónde se encuentra actualmente.
Sanft también recurrió al libro de su cliente durante su intervención final. Mientras leía un fragmento que contenía un insulto racial, algunas personas que seguían la audiencia desde una sala anexa reaccionaron con rechazo, según Reuters.

El caso está ligado a una disputa entre pandillas
La Fiscalía presentó el asesinato como una represalia vinculada con la rivalidad entre South Side Compton Crips y Mob Piru.
La Fiscalía presentó a Davis como uno de los líderes de South Side Compton Crips, una caracterización que el acusado rechazó durante el juicio.
Los fiscales incorporaron testimonios sobre la confrontación entre ambas organizaciones y sobre las tensiones relacionadas con Bad Boy Records y Death Row Records. La disputa también quedó asociada a la rivalidad entre artistas de las costas Este y Oeste de Estados Unidos.
Un experto en pandillas describió a Davis como una persona que daba órdenes y cuya autoridad era reconocida por integrantes más jóvenes.
Sanft preguntó si existía alguna prueba de que hubiera impartido instrucciones antes o después del ataque.
La acusación sostuvo que la búsqueda de Shakur fue deliberada. Palal afirmó que el grupo vio al rapero en la calle, dio la vuelta y decidió atacarlo: “Es un plan, no un impulso”.
La defensa intentó convencer al jurado de que esa interpretación no estaba respaldada por pruebas suficientes.
Su argumento central fue que una narración pública, incluso si contiene detalles sobre el crimen, no demostró por sí sola la responsabilidad penal más allá de una duda razonable.

Davis quedó como único acusado casi tres décadas después
Durante años, la investigación no produjo acusaciones por la muerte de Shakur. Las autoridades habían señalado a Davis, pero no contaban con pruebas suficientes para llevarlo ante la Justicia, según Reuters.
La situación cambió cuando el exlíder pandillero comenzó a hablar públicamente del caso en entrevistas y en su autobiografía. Esas declaraciones pasaron a ocupar el centro de la causa presentada ante el tribunal.
Los otros tres hombres que, según la Fiscalía, viajaban en el Cadillac blanco murieron con el paso de los años. Davis quedó como el único acusado por el homicidio. El hombre que habría entregado originalmente el arma a Davis también falleció.
Los familiares de Shakur asistieron al juicio y expresaron su expectativa de obtener una respuesta después de casi 30 años, informó Reuters.
El jurado deberá determinar si sus declaraciones públicas, las grabaciones y las demás pruebas acreditan su responsabilidad más allá de toda duda razonable.