El malestar económico se impone en las primeras encuestas de septiembre
El pasado martes 15 de septiembre, el ministro de Economía Luis Caputo presentó las principales proyecciones del presupuesto 2027: prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4%, una inflación promedio del 21,1% (que luego el presidente Javier Milei pidió reajustar al 18%) y una suba d

El pasado martes 15 de septiembre, el ministro de Economía Luis Caputo presentó las principales proyecciones del presupuesto 2027: prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4%, una inflación promedio del 21,1% (que luego el presidente Javier Milei pidió reajustar al 18%) y una suba del salario promedio del 25,4%. Además, contempla un resultado fiscal positivo y apunta a alcanzar 4 años consecutivos de superávit financiero. Sin embargo, no aparece la inflación con cero: el aumento de precios para el año próximo casi duplica lo que Caputo había proyectado para este año, y la real de 2026 será del triple de la prevista originalmente en el presupuesto. Los “mejores 18 meses” prometidos por el ministro tampoco aparecen en las primeras encuestas nacionales realizadas en septiembre: al contrario, todas confirman un pesimismo económico dominante, con apenas matices en las variables clave. Según la última medición de Proyección Consultores, 29,3% de los electores responde que su situación económica familiar mejoró o se mantuvo igual de bien en los últimos meses, vs 70,1% que contestó que se mantuvo igual o empeoró (gráfico arriba). De eso resulta un saldo negativo de casi 41 puntos porcentuales (pp) y ubica al optimismo en el mismo orden de magnitud del voto a La Libertad Avanza en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. Desde febrero pasado, la negatividad ronda el 70%. Respecto a las expectativas para los próximos 6 meses, el optimismo crece casi 10 pp a costa del pesimismo, pero el saldo resultante sigue siendo desfavorable: -22 pp. En este caso, la negatividad está en torno al 60% desde febrero pasado.
Cuando se pasa del metro cuadrado al nivel de la percepción macro (gráfico arriba), el pesimismo se acentúa: en la expectativa para los próximos 6 meses trepa hasta 63,1%, vs casi 37% de optimismo, lo que arroja un saldo desfavorable de 26,2 pp. Desde junio pasado, la negatividad supera el 60%. En visión retrospectiva, casi 73% dice que la situación económica empeoró o se mantuvo igual de mal, vs 27,2% que responde que mejoró o se mantuvo igual de bien. Aquí, el saldo desfavorable trepa a casi 46 pp, pero la negatividad viene cediendo lentamente respecto al pico de 80,5% en junio pasado.
Mientras que Proyección Consultores mide el metro cuadrado de los electores de manera polarizada, Analogías emplea tres dimensiones: aun así, casi 61% responde que su situación económica personal y familiar empeoró respecto al año pasado, vs apenas 13,4% que reporta una mejoría; casi 23% dice estar igual (gráfico arriba). En todas las segmentaciones (por género, edad y nivel educativo) el pesimismo es mayoritario.
A nivel de expectativas a futuro, el pesimismo cede. De ser mayoritario en la variable precedente, pasa a ser primera minoría: 41,1% cree que su situación económica personal y familiar será peor el próximo año, casi 23% opina que será igual y casi 26% muestra optimismo (gráfico arriba).
Según el mismo informe, casi 51% de los electores califica al manejo de la economía del gobierno con la nota más baja, y la negatividad llega a 59,2% (notas 1 + 2). Si se suma el 3 como primer nivel de malestar, el pesimismo trepa a casi 71%, mientras que 29,4% calificó con notas entre 4 y 5, lo que se corresponde con el núcleo duro del oficialismo (gráfico arriba).
“El índice combinado de evaluación/expectativas personales (presente/futuro en la esfera del hogar) tuvo en septiembre el registro más bajo de los últimos dos años: el saldo optimismo-pesimismo pasó de -8,4 en diciembre de 2024 a -25,0”, amplía el análisis (gráfico arriba).
A su turno, según la última medición de Explanans, el 57,4% de los electores argentinos respondió que su bolsillo está peor que antes, para casi 21% no cambió la situación y para casi 22% hubo una mejora (gráfico arriba). En el último bimestre, el malestar volvió a subir y se acercó al pico de la serie registrado en marzo de 2024: casi 60%. El bienestar, en cambio, se ubica por debajo del núcleo duro del oficialismo.
Finalmente, según la última encuesta de la Universidad de San Andrés (Udesa) apenas 28% de los electores calificó de manera positiva a la política económica, mientras que 67% opinó negativamente (gráfico arriba). De eso resulta un saldo desfavorable de 39 pp. De nuevo, la positividad se ubica al nivel del núcleo duro del oficialismo, entre 25%-30%.
Respecto a la medición de agosto, la satisfacción con la política económica cayó 4 pp intermensuales y profundizó el declive respecto al pico que había registrado hace un año (gráfico arriba). En síntesis:
1. el pesimismo económico continúa siendo ampliamente dominante.
2. las expectativas futuras mejoran respecto de la evaluación del presente, pero siguen siendo negativas.
3. la percepción macroeconómica es más negativa que la evaluación de la economía del propio hogar.
4. la valoración de la gestión económica del gobierno atraviesa un momento especialmente crítico.
5. el respaldo positivo a la política económica aparece acotado al núcleo duro del oficialismo.
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