El mapa de las desigualdades en la infancia en Argentina: cuáles son las mejores provincias para crecer, según Unicef
No es lo mismo nacer en Tierra del Fuego o en la Ciudad de Buenos Aires que en Formosa . Entre esos dos puntos de la Argentina no hay solo kilómetros de distancia: hay una brecha abismal que define qué van a comer los chicos, qué van a aprender en la escuela, cómo van a cuidar su salud y a qué viole
No es lo mismo nacer en Tierra del Fuego o en la Ciudad de Buenos Aires que en Formosa. Entre esos dos puntos de la Argentina no hay solo kilómetros de distancia: hay una brecha abismal que define qué van a comer los chicos, qué van a aprender en la escuela, cómo van a cuidar su salud y a qué violencia van a quedar expuestos. Un mapa desigual que marca el destino antes de empezar.
El dato surge del último informe “Crecer en Argentina. Panorama provincial de la infancia”, elaborado por UNICEF y al que tuvo acceso TN. El organismo construyó un índice que permite comparar la situación de las 24 jurisdicciones a partir de cuatro dimensiones: condiciones materiales, educación, salud y violencia. La medición toma información disponible entre 2016 y 2025.
“Uno de los puntos más importantes que revela el índice es que las desigualdades territoriales representan una de las principales fuentes de desigualdad para la niñez en Argentina. Las oportunidades de las niñas, niños y adolescentes dependen, en gran medida, de la provincia en la que nacen y crecen”, planteó Alejandra Beccaria, Oficial de Monitoreo de UNICEF Argentina, en diálogo con TN.
El promedio nacional del índice es de 0,630 sobre 1, pero detrás de ese número hay realidades muy diferentes. Tierra del Fuego y CABA encabezan el ranking, con valores superiores a 0,8, mientras que Formosa registra el resultado más bajo, con 0,349. La distancia entre ambos extremos muestra hasta qué punto el lugar de residencia puede condicionar las oportunidades durante la infancia.
“La distancia entre provincias como Tierra del Fuego o CABA y Formosa no puede explicarse únicamente por factores económicos. Si bien las condiciones materiales representan una parte importante de la brecha, las desigualdades también abarcan la educación, la salud y la violencia”, explicó Beccaria.
Este es el Índice Provincial de la Niñez por jurisdicciones correspondiente al 2025. (Fuente: UNICEF)
Las provincias mejor posicionadas no se destacan solamente por sus ingresos o sus niveles de pobreza. “Tierra del Fuego, por ejemplo, presenta un desempeño elevado en condiciones materiales, educación, salud y violencia, mientras que CABA también combina resultados favorables en las distintas dimensiones del índice”, detalló.
Un mapa desigual, pero con provincias que avanzaron
La comparación con 2016 muestra una mejora general: el índice nacional pasó de 0,569 a 0,630, un crecimiento del 11%, y 22 de las 24 jurisdicciones aumentaron su puntaje. Sin embargo, el avance no fue suficiente para cerrar las diferencias entre las provincias.
“Aunque la mayoría de las provincias mejoró entre 2016 y 2025, esas mejoras no siempre alcanzaron para reducir las brechas territoriales. Las provincias que partían de posiciones más rezagadas mejoraron, pero las que ya estaban mejor posicionadas también continuaron avanzando”, señaló Beccaria.
La evolución del promedio del índice desde 2016 a 2025. (Fuente: UNICEF)
El caso de Chaco muestra con claridad esa diferencia entre mejorar y cambiar de posición. Fue la provincia que más aumentó su puntaje durante el período: pasó de 0,322 a 0,436. Aun así, continúa entre las jurisdicciones con los valores más bajos.
“Una provincia puede mejorar mucho y seguir teniendo desafíos estructurales porque las privaciones acumuladas son profundas”, analizó Beccaria.
Las condiciones materiales son, justamente, una de las dimensiones que más mejoró. El indicador contempla los recursos disponibles en los hogares, la pobreza monetaria extrema y las necesidades básicas insatisfechas. En 2025 alcanzó el valor más alto de toda la serie y la mejora se extendió a todas las jurisdicciones. CABA, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz quedaron en los primeros lugares; Chaco, Santiago del Estero y Corrientes, en los últimos.
“Mejorar los ingresos es indispensable, pero no es suficiente. Reducir las brechas territoriales requiere avanzar simultáneamente en educación, salud, protección de derechos e infraestructura social”, sostuvo la especialista.
Educación y salud, los desafíos que más cuestan
La educación presenta un panorama diferente. El indicador nacional llegó a 0,477 en 2025, apenas por debajo del valor de 2016 y con una caída del 1% durante el período. Tierra del Fuego y CABA tienen los mejores resultados, mientras que Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Misiones aparecen entre los valores más bajos.
La dimensión contempla la asistencia escolar, la finalización de la secundaria, los aprendizajes y el acceso a herramientas digitales. “El principal desafío no parece ser únicamente que chicas y chicos estén en la escuela, sino que la escuela logre transformar esa asistencia en aprendizajes de calidad, trayectorias completas y egreso efectivo del nivel secundario”, explicó Beccaria.
Así fue la evolución de los promedios nacionales del índice en las cuatro dimensiones planteadas. (Fuente: UNICEF)
“Cuando existen diferencias persistentes en aprendizajes, acceso a tecnología o finalización de la secundaria, esas desigualdades iniciales terminan reproduciéndose en la vida adulta en forma de menores oportunidades laborales, ingresos más bajos y trayectorias más vulnerables”, advirtió.
En salud, el promedio nacional fue de 0,515, un 19% por debajo del registrado al comienzo de la serie y el único de los cuatro componentes que retrocedió respecto de 2016. La dimensión reúne mortalidad infantil evitable, cobertura de vacunación y bajo peso al nacer. Neuquén, Tierra del Fuego, Chubut y Jujuy obtuvieron los mejores resultados, mientras que Formosa, Corrientes y Chaco quedaron en los últimos lugares.
Dentro de esta dimensión hay dos datos que generan especial atención. El bajo peso al nacer presenta los valores más bajos, mientras que la vacunación tuvo la mayor caída durante el período, del 38%.
“Sostener y crecer en niveles de vacunación requiere campañas sostenidas, disponibilidad de insumos, confianza de las familias y capacidad de llegar a toda la población”, afirmó Beccaria.“La evidencia muestra que sostener y fortalecer la atención primaria, las políticas de vacunación y los cuidados durante el embarazo y la primera infancia sigue siendo una condición central para reducir las brechas territoriales en la niñez”, agregó.
La cuarta dimensión del índice es violencia y tiene una particularidad: en esta primera versión está representada por el embarazo de niñas menores de 15 años. El promedio nacional mejoró de manera sostenida y llegó a 0,854 en 2025, con CABA, La Pampa, Tierra del Fuego, Chubut y Santa Cruz entre los mejores resultados. Formosa, en cambio, se ubica en el extremo inferior.
El mapa que surge del informe combina así dos movimientos diferentes: una mejora general de las condiciones de la infancia y, al mismo tiempo, la persistencia de brechas profundas entre las provincias. UNICEF plantea que el índice busca justamente “identificar prioridades, orientar políticas públicas y monitorear sus resultados”, para reconocer dónde se concentran las principales diferencias y qué áreas necesitan mayores esfuerzos.
En ese sentido, la medición no fue presentada solo como un ranking de las provincias, sino como una herramienta para pensar políticas públicas que permitan reducir las desigualdades territoriales. “Esto refuerza la idea de que reducir las desigualdades territoriales no requiere soluciones uniformes, sino estrategias diferenciadas y una fuerte coordinación entre Nación, provincias y municipios”, sostuvo Beccaria.