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El ‘modelo California’ que Reino Unido quiere importar para aliviar el problema de la vivienda: amenaza con desatar una protesta vecinal

Construir nuevas viviendas sobre edificios que ya existen, en jardines o en otros espacios ya urbanizados. Esa es una de las fórmulas que el Gobierno británico quiere impulsar para aumentar la oferta residencial en Inglaterra, siguiendo un modelo similar al de las accessory dwelling units (ADU) que

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El ‘modelo California’ que Reino Unido quiere importar para aliviar el problema de la vivienda: amenaza con desatar una protesta vecinal
Una pequeña vivienda construida en el jardín de una propiedad, similar a las conocidas como ADU en California (Canva)

Construir nuevas viviendas sobre edificios que ya existen, en jardines o en otros espacios ya urbanizados. Esa es una de las fórmulas que el Gobierno británico quiere impulsar para aumentar la oferta residencial en Inglaterra, siguiendo un modelo similar al de las accessory dwelling units (ADU) que se ha extendido en California.

La idea consiste en aumentar la densidad residencial sin depender únicamente de grandes promociones o de nuevos desarrollos urbanos. Según informa Politico Europe, el Ejecutivo británico considera que estas modificaciones pueden ayudar a avanzar hacia su objetivo de construir 1,5 millones de viviendas antes de las próximas elecciones.

En California, estas pequeñas viviendas, conocidas coloquialmente como “casitas” o “granny flats”, se han popularizado durante los últimos años. De acuerdo con un análisis de datos estatales elaborado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, en 2025 representaron alrededor de una de cada cuatro viviendas autorizadas en el estado.

California pasó de menos de 9.000 permisos a más de 32.000

Durante décadas, California permitió construir este tipo de unidades residenciales, pero las administraciones locales imponían en muchos casos límites que dificultaban su desarrollo: tasas elevadas, restricciones de tamaño o largos procesos de autorización.

A partir de 2016, el Gobierno estatal comenzó a aprobar sucesivas reformas para reducir esos obstáculos y limitar la capacidad de los municipios para bloquear estas construcciones. El objetivo era facilitar que los propietarios pudieran añadir una segunda vivienda en sus parcelas y, al mismo tiempo, estandarizar los procedimientos.

El resultado ha sido un aumento considerable de las autorizaciones. Según los datos recogidos por Politico Europe, en 2018 se aprobaron menos de 9.000 viviendas accesorias en California, menos del 8% del total de nuevos hogares autorizados. En 2025, la cifra superó las 32.000 y alcanzó aproximadamente el 25% de todas las aprobaciones.

Además de aumentar la oferta residencial, la simplificación de las normas también ha favorecido la aparición de empresas especializadas en este tipo de construcciones, al permitirles trabajar con procedimientos más homogéneos entre distintas ciudades.

Reino Unido quiere aumentar la oferta en zonas ya construidas

Los cambios impulsados por el Gobierno británico buscan aprovechar mejor el suelo ya urbanizado de ciudades y suburbios. Las nuevas reglas de planificación favorecen añadir nuevas plantas a viviendas y edificios comerciales, así como construir en espacios disponibles alrededor de inmuebles existentes.

Según fuentes gubernamentales citadas por Politico Europe, la intención es impulsar un modelo de construcción similar al de las ADU estadounidenses, aunque manteniendo la supervisión de los ayuntamientos y límites para evitar desarrollos inadecuados en jardines residenciales.

El Ejecutivo defiende que esta fórmula puede permitir crear más viviendas cerca de puestos de trabajo, servicios y redes de transporte, sin tener que recurrir únicamente a la expansión de las ciudades sobre nuevos terrenos.

Sin embargo, la propuesta puede encontrarse con resistencia vecinal. Reino Unido ya vivió una polémica similar durante la década de los 2000 con el denominado garden grabbing, cuando comenzaron a proliferar proyectos que utilizaban jardines y parcelas de viviendas existentes para construir nuevos inmuebles.

El rechazo vecinal, uno de los principales obstáculos

Los conservadores británicos ya han criticado los nuevos cambios y advierten de que pueden acabar favoreciendo la construcción de pequeños bloques de pisos en zonas residenciales, en lugar de aumentar la oferta de casas familiares con jardín y aparcamiento.

También existen precedentes recientes. En el distrito londinense de Croydon se implantó en 2019 una política destinada a aumentar la densidad de los barrios suburbanos. La medida impulsó la creación de nuevas viviendas, según recoge Politico Europe, pero fue retirada en 2022 después de las protestas de vecinos por la demolición de casas y su sustitución por pequeños bloques residenciales.

El Gobierno británico defiende que las nuevas normas mantienen salvaguardas para proteger el carácter de los barrios y evitar que las infraestructuras, el transporte o los servicios públicos queden sobrecargados.

Aunque el precedente de California muestra que las pequeñas construcciones en parcelas ya ocupadas pueden convertirse en una parte significativa de la nueva oferta residencial, Reino Unido tendrá que comprobar si esta fórmula puede aliviar realmente una crisis de vivienda que sucesivos gobiernos no han conseguido resolver.

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