El Niño de 2026 se perfila como un episodio de intensidad excepcional y podría convertirse en el más fuerte jamás registrado. Además, podría prolongarse hasta febrero de 2027 y ya coincide con fuertes anomalías en la temperatura del océano, alteraciones de las lluvias y afectaciones a la agricultura en varias regiones. En el Pacífico, una inusual sucesión de dos huracanes y una tormenta tropical refleja las condiciones extremas asociadas al fenómeno.