
El Fenómeno de El Niño podría reducir entre 0,5 y 1,4 puntos porcentuales el crecimiento de la economía ecuatoriana en 2027, dependiendo de la intensidad que alcance el evento climático, según la actualización de la Programación Macroeconómica 2026-2030 publicada en septiembre por el Banco Central del Ecuador (BCE).
El organismo elaboró dos escenarios de riesgo: uno moderado y otro fuerte. En el primero, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se reduciría en 0,5 puntos porcentuales frente al escenario base para 2027. En el segundo, la disminución llegaría a 1,4 puntos porcentuales. El BCE aclara que no se trata de una predicción exacta, sino de una simulación destinada a dimensionar la sensibilidad de la economía ante un evento climático de distinta intensidad.
El escenario base contempla un crecimiento promedio de 2,5% para Ecuador entre 2027 y 2030. Para 2026, el Banco Central elevó su previsión de expansión económica de 2,5% a 2,7%. La institución señala que la actividad viene apoyándose principalmente en el consumo de los hogares, la inversión y las exportaciones no petroleras.

La amenaza climática, sin embargo, podría alterar esa trayectoria. El BCE estima que los mayores impactos de El Niño se producirían hacia finales de 2026, mientras que sus efectos sobre la actividad productiva se manifestarían principalmente durante 2027. Para calcularlos, utilizó modelos econométricos sobre exportaciones no petroleras y precios y posteriormente incorporó esos resultados en el Instrumento de Programación Macroeconómica para el Ecuador (IPMEC), un modelo de equilibrio general desarrollado por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo y el Banco Central, con asistencia del Fondo Monetario Internacional.
El impacto no se distribuiría de manera uniforme entre los sectores. El BCE concentró su análisis en productos no petroleros particularmente expuestos a las condiciones climáticas: banano, cacao, camarón, atún y pescado, además de elaborados de cacao y enlatados de pescado.
En el escenario moderado, las exportaciones no petroleras caerían 1,1 puntos porcentuales respecto del escenario base de 2027. En el escenario fuerte, la reducción alcanzaría 3 puntos porcentuales. El cacao en grano aparece entre los productos con mayor afectación estimada: 0,4 puntos porcentuales en el escenario moderado y 1,2 en el fuerte. Para el banano, las reducciones serían de 0,2 y 0,5 puntos, respectivamente. Los enlatados de pescado registrarían disminuciones de 0,3 y 0,7 puntos.
La menor actividad exportadora se combinaría con presiones sobre los precios. El BCE calcula que la inflación promedio anual aumentaría 0,1 puntos porcentuales en el escenario moderado y 0,3 puntos en el fuerte en el ejercicio específico sobre comercio e inflación. El modelo de inflación estima, además, que los precios de los alimentos podrían aumentar alrededor de 0,48 puntos porcentuales durante los 12 meses posteriores a un fenómeno moderado y 1,34 puntos en un evento fuerte.
Al trasladar esos shocks al conjunto de la economía, el escenario fuerte implicaría una reducción de 1,4 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB durante 2027 y un aumento de 0,2 puntos en la inflación respecto del escenario base. También se proyectan disminuciones de 2,3 puntos en las exportaciones de bienes y servicios, 1,4 puntos en la formación bruta de capital fijo, 1,1 puntos en el consumo de los hogares y 1,3 puntos en las importaciones. En el escenario moderado, esos efectos serían menores: -0,8 puntos en exportaciones, -0,5 en inversión, -0,4 en consumo e importaciones y -0,5 en el PIB.
La advertencia del Banco Central ocurre en un contexto de deterioro de las condiciones oceánicas del Pacífico. El informe recoge que durante el primer semestre de 2026 aumentaron las anomalías positivas de temperatura en la región Niño 3.4 y que, en agosto, las previsiones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señalaban una probabilidad superior al 90% de un evento oceánico de intensidad fuerte o muy fuerte.

El BCE también cita al Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), que reportó un calentamiento significativo frente a las costas de Ecuador y Perú y anticipó precipitaciones superiores a lo normal en la costa ecuatoriana para septiembre-noviembre de 2026.
Ante la posibilidad de una intensificación del fenómeno, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró el 29 de agosto una alerta roja a escala nacional y, dos días después, el Gobierno dispuso mediante el Decreto Ejecutivo 485 el inicio de acciones preparatorias.



