Las cuentas de Claude y ChatGPT están en la mira de los ciberdelincuentes. (Anthropic - OpenAI)

Las cuentas de inteligencia artificial se han convertido en un nuevo objetivo para los ciberdelincuentes. Los atacantes ya no buscan únicamente contraseñas para entrar en servicios como ChatGPT o Claude: también pueden aprovechar sesiones que ya están abiertas en los dispositivos de las víctimas para tomar el control de sus perfiles.

Un reciente informe de amenazas de Anthropic, la compañía responsable de Claude, advierte sobre ataques en los que los delincuentes utilizan infostealers, un tipo de malware diseñado para robar información almacenada en los equipos, incluidas cookies de sesión y tokens de autenticación.

La particularidad de estos ataques es que los delincuentes no necesitan necesariamente conocer la contraseña de la víctima ni superar la autenticación de dos factores (2FA). Si consiguen apropiarse de una sesión que ya fue validada, pueden utilizarla para acceder a la cuenta como si fueran el usuario legítimo.

Ciberdelincuentes buscan acceder a cuentas de ChatGPT y Claude para robar la API del usuario. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

Cómo pueden entrar a una cuenta de inteligencia artificial

El ataque comienza cuando un dispositivo está infectado con un infostealer. Entre las familias de malware utilizadas para este tipo de robos se encuentran Vidar, RedLine, StealC y Atomic Stealer, según información citada por Malwarebytes.

Estos programas maliciosos buscan información almacenada en el equipo, especialmente en los navegadores. Allí pueden encontrar cookies y otros elementos que permiten mantener abiertas las sesiones de diferentes servicios.

El problema aumenta cuando el usuario conecta herramientas de inteligencia artificial con otras aplicaciones, navegadores, complementos o plataformas. Para que estos servicios puedan comunicarse entre sí, pueden utilizarse tokens de autorización, que funcionan como credenciales digitales para permitir el acceso sin solicitar la contraseña cada vez.

Ciberdelincuentes infectan el ordenador de un usario para tener acceso a sus credenciales de contraseñas. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

Si un infostealer consigue copiar esos elementos, el atacante puede transferirlos a otro dispositivo e intentar utilizar la sesión robada.

Esto significa que cambiar la contraseña inmediatamente no siempre resuelve el problema. Si el equipo continúa infectado, el malware puede volver a capturar las nuevas credenciales o sesiones.

Las cuentas de IA también pueden tener valor económico

El acceso a una cuenta de inteligencia artificial no solo permite consultar conversaciones o utilizar las funciones contratadas por una persona. Para los ciberdelincuentes, también puede convertirse en una herramienta para realizar otras actividades.

Una cuenta con una suscripción de pago puede tener límites de uso considerablemente mayores que una cuenta gratuita. Si los atacantes consiguen acceder a ella, pueden consumir rápidamente los recursos disponibles y provocar cargos adicionales cuando existen mecanismos de recarga automática.

Lo que buscan los delincuentes al acceder a cuentas de IA es poder usar los tokens de pago. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las claves API robadas representan otro riesgo. Estas permiten conectar determinados servicios y aplicaciones con modelos de inteligencia artificial. De acuerdo con el informe de Anthropic, grupos de ciberdelincuentes llegaron a utilizar claves sustraídas como infraestructura para realizar ataques contra numerosas empresas tecnológicas durante semanas.

Además, una cuenta comprometida puede ser utilizada para automatizar campañas de fraude, generar contenido malicioso o facilitar otras operaciones de los atacantes.

El robo de una sesión puede superar al de una contraseña

Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España, señaló que este tipo de incidentes demuestra que una sesión autenticada también puede convertirse en un objetivo de alto valor para los ciberdelincuentes.

La diferencia es importante. Una contraseña puede estar protegida mediante autenticación de dos factores, mientras que una sesión que ya fue validada puede permitir que el usuario continúe utilizando un servicio sin volver a introducir sus credenciales.

Por eso, la seguridad de las cuentas de inteligencia artificial no depende únicamente de utilizar una contraseña difícil o activar el 2FA.

El robo de una sesión supera ampliamente al robo de contraseñas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué hacer si una cuenta de IA fue comprometida

Ante una sospecha de infección, lo recomendable es no limitarse a cambiar la contraseña. Primero hay que realizar un análisis completo del dispositivo con una solución de seguridad para identificar y eliminar posibles programas maliciosos.

Después conviene cerrar las sesiones activas en otros dispositivos, cambiar las contraseñas y revisar las claves API que hayan podido quedar expuestas. También es importante eliminar o revocar accesos concedidos a aplicaciones, complementos o intermediarios que no sean oficiales.

El objetivo es cortar el acceso desde el dispositivo comprometido antes de volver a utilizar normalmente la cuenta. De lo contrario, el atacante podría recuperar nuevamente las credenciales o tokens de sesión y mantener abierta la puerta al perfil.