Jorge Macri quiso correr la 35° Marcha del Orgullo con la excusa de la visita del Papa León XIV. Las organizaciones LGBT+ le respondieron con una carta pública y una certeza: la calle no se negocia.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intentó torcerle el brazo a una tradición de 35 años. ¿La excusa? La llegada del Papa León XIV, prevista para los mismos días de noviembre. ¿El resultado? Un no rotundo de la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (COMO), que este martes envió una carta pública al jefe de Gobierno porteño para ratificar que la movilización se hace el 7 de noviembre. Sin peros.
La consigna de esta edición ya lo dice todo: «Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia».
Una excusa que no cierra
La gestión de Macri había planteado «dificultades operativas y de seguridad» para justificar la suspensión, invocando la visita papal como argumento de peso. Pero las organizaciones no se lo compraron: remarcan que la Ciudad cuenta con los recursos necesarios para coordinar ambos eventos sin que uno tenga que borrar al otro.
La propuesta de la Comisión Organizadora es tan simple como contundente: la Ciudad puede celebrar el orgullo el sábado y recibir al Papa el domingo. No hay incompatibilidad real, hay decisión política.
Además, la carta recuerda un dato clave que la gestión porteña parece haber pasado por alto: según la Ley 6.482, es la sociedad civil —no el Estado— quien define la fecha de la Marcha del Orgullo. No es un capricho de calendario, es una atribución que la propia normativa le otorga a las organizaciones.
Una marcha que no es un evento más
La 35° Marcha del Orgullo no es un festejo aislado: es, según sus propias organizadoras, uno de los acontecimientos populares y de derechos humanos más multitudinarios del país, con una convocatoria que ronda los dos millones de personas en cada edición. Postergarla no es un trámite administrativo, es correr de la agenda pública una de las demostraciones más grandes de la comunidad LGBT+ en Argentina.
Las organizaciones fueron claras: comprenden la relevancia institucional de recibir a un jefe de Estado, pero rechazan que esa visita se use como pretexto para bajar un derecho conquistado.
La fecha ya está sellada
Con la carta enviada, la Comisión Organizadora deja el mensaje sellado: la 35° Marcha del Orgullo se hace el 7 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires. La pelota queda del lado del Gobierno porteño, que ahora deberá decidir si garantiza el acompañamiento logístico y de seguridad que la marcha necesita —o si insiste en un conflicto que, a esta altura, ya perdió.
Porque, como plantea la propia Comisión, gobernar una ciudad diversa no es una frase de discurso: requiere decisiones, recursos y compromiso político real.
La entrada «El orgullo no se suspende»: la Marcha ratifica el 7N pese al intento de bajada del gobierno porteño se publicó primero en El Resaltador.




