El desarrollo de Vaca Muerta podría convertir al gas licuado de petróleo (GLP) en un nuevo frente exportador para la Argentina, con ventas que superarían los US$2000 millones anuales desde 2030.

El GLP es un combustible líquido compuesto principalmente por propano y butano que abastece las garrafas utilizadas por millones de hogares en el mundo. Se obtiene mediante el procesamiento del gas natural y la refinación del petróleo.

La Argentina ya cuenta con una industria de GLP desarrollada. En 2025, el país produjo alrededor de 3 millones de toneladas, de las que exportó poco más de la mitad: unas 1,63 millones de toneladas entre propano, butano y otros productos.

El GLP es un combustible líquido compuesto principalmente por propano y butano que abastece las garrafas utilizadas por millones de hogares. (Foto: Secretaría de Energía)
El GLP es un combustible líquido compuesto principalmente por propano y butano que abastece las garrafas utilizadas por millones de hogares. (Foto: Secretaría de Energía)

Los datos surgen de un trabajo del Instituto de Energía de la Universidad Austral. Según los analistas, la producción total de GLP podría ubicarse entre 4,4 y 4,8 millones de toneladas en 2030. Mientras treparía hasta 5,5 y 6,5 millones en 2035. Si se concretara una mayor cantidad de proyectos, el volumen podría alcanzar las 9 millones de toneladas anuales.

Con las nuevas inversiones previstas en Bahía Blanca, General Cerri y Río Negro, el país podría ampliar su capacidad de producción y llegar a nuevos mercados, incluso en Asia, durante los próximos años.

La Argentina tiene el recurso, la experiencia industrial y una plataforma exportadora ya desarrollada. Impulsar el GLP no significa solamente ampliar un negocio energético: significa transformar los recursos de Vaca Muerta en trabajo, industria, desarrollo económico y mejores oportunidades para los argentinos”, plantearon los especialistas.

Vaca Muerta: los tres proyectos que pueden cambiar la escala del GLP argentino

La creciente explotación de Vaca Muerta aumenta la disponibilidad potencial de propano y butano.

Para aprovechar ese potencial, hay varios proyectos en marcha y otros anunciados que permitirán procesar una mayor cantidad de líquidos del gas natural.

Vaca Muerta: los tres proyectos que pueden cambiar la escala del GLP argentino (Foto: REUTERS/Amit Dave)
Vaca Muerta: los tres proyectos que pueden cambiar la escala del GLP argentino (Foto: REUTERS/Amit Dave)

Hasta ahora, hay tres proyectos clave que podrían cambiar la escala del negocio del GLP en la Argentina. Estos son:

  • Ampliación de Compañía Mega. Prevé incrementar su capacidad de procesamiento diario de 4800 a 7200 toneladas, lo que significa un alza cercana del 50%. La primera etapa demanda una inversión de entre US$250 y US$260 millones, en el marco de un plan de inversión global presupuestado en US$650 millones.
  • Desarrollo de líquidos de TGS y Cerri. El proyecto es impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS) sobre el corredor que conecta Tratayén, en Neuquén, con General Cerri y Bahía Blanca. La iniciativa contempla inversiones superiores a US$3000 millones y una capacidad estimada de entre 2,7 y 2,8 millones de toneladas anuales de líquidos. Podría aportar alrededor de 2,4 millones de toneladas anuales de GLP comercial cuando opere a plena capacidad, indicaron los analistas.
  • GNL en Río Negro. De concretarse, el tercer eje de expansión estaría asociado a los proyectos de GNL en Río Negro. El tratamiento del gas destinado a la licuefacción podría generar un nuevo polo exportador de propano, butano y gasolina natural en el golfo San Matías.

De los mercados de la región a Asia

En la actualidad, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Perú son los mercados naturales para el GLP argentino. El país gobernado por Lula da Silva aparece como el principal destino potencial por su tamaño, cercanía y déficit estructural.

Pero una mayor escala de producción podría llevar al país a competir también en mercados asiáticos.

India, China, Japón y Corea del Sur se encuentran entre los grandes importadores mundiales de GLP y propano. Los conflictos y las tensiones en el Golfo Pérsico y Medio Oriente abren para la Argentina una oportunidad adicional para posicionarse como un proveedor de energía.

Por ejemplo, India comenzó a emerger como destino estratégico para cargas argentinas de GLP desde 2025, aunque el desafío será transformar operaciones puntuales en una relación comercial de mayor escala.