Son horas grises en el Parque de los Príncipes. El bicampeón de Europa, el equipo que hace apenas unos días levantaba su segunda Supercopa consecutiva, se ha atascado en un inicio liguero para olvidar. Tres jornadas y ninguna victoria. El peor arranque liguero desde que está Luis Enrique al frente de las operaciones del PSG y el peor desde hace 14 años.
El último golpe lo asestó el rival directo por la liga: el Mónaco de Filipe Luis. Marquinhos adelantó a los locales pasada la media hora de juego, pero fueron remontados gracias a dos tantos de Flavio Nazinho y Stanis Idumbo. Antes habían llegado los empates ante el Rennes (2-2, tras ir 0-2 abajo) y el Lille (2-2), dos encuentros en los que el conjunto parisino también necesitó remontar.
El PSG está ahora a 7 puntos de la cabeza y sin margen para más errores si quiere seguir sumando Ligue 1 a sus vitrinas. Todo, a falta de cuatro días para dar comienzo a una nueva Champions League con la que debutarán frente al Slovan de Bratislava.

La confianza de Luis Enrique no ha cambiado
La derrota llegó apenas unas horas después de que el PSG anunciara una decisión que deja claro dónde está depositada la confianza del club: Luis Enrique continuará en el banquillo hasta 2030. También renovaron Fabián Ruiz, João Neves, Willian Pacho, Lucas Beraldo y Senny Mayulu.
El resultado no cambió el discurso del entrenador. “En líneas generales, creo que claramente merecimos ganarlo. Con mala suerte empatas y nosotros acabamos perdiendo el partido. Es inexplicable, pero estas cosas pasan en el fútbol”, explicó ante los medios oficiales del club.
El asturiano rechazó buscar excusas: “Estoy contento con los jugadores, aunque tenemos que mejorar tanto individual como colectivamente. Yo también, como entrenador, porque estamos en una situación complicada en la clasificación”. Y remató con un desafío directo tras la derrota: “Si queréis apostar por quién va a ser campeón, podemos apostar”.
La tercera Champions, el gran reto de un PSG que todavía busca su equilibrio
Luis Enrique ha construido buena parte de su proyecto alrededor de Europa y llega a esta edición con un objetivo mayúsculo: ganar una tercera Champions consecutiva, algo que solo ha logrado el Real Madrid de Zinedine Zidane. El técnico ya lo dejó claro tras conquistar la Supercopa de Europa: “Hoy, cuando me dicen: ‘Has ganado muchos títulos’, respondo que no importa; es el pasado, es historia antigua”.
Con dos Champions ganadas al frente del PSG (ante el Inter de Milán en 2024/25 y ante el Arsenal en 2025/26) y una tercera con el FC Barcelona en 2015, el asturiano fue explícito sobre lo que se juega: “Ahora mismo tenemos un reto único, algo prácticamente sin precedentes en la historia del fútbol europeo: igualar al Real Madrid si conseguimos ganar una tercera Liga de Campeones consecutiva. Es otro nivel. Nadie en la historia lo ha hecho, excepto el Real Madrid”.
La referencia es inevitable: el Madrid de Zidane enlazó tres Copas de Europa entre 2016 y 2018, superando en las finales al Atlético de Madrid, la Juventus y el Liverpool. “No creo que haya un equipo en Europa más motivado que nosotros”, aseguró Luis Enrique.
El desafío llega, sin embargo, cuando el PSG todavía busca su equilibrio. Para volver a ganar la Champions habrá que hacer algo que no ha conseguido en este comienzo de temporada: mantener la regularidad. Los tropiezos en la Ligue 1 no eliminan al equipo de la pelea por el título, pero sí muestran que todavía hay piezas que ajustar después de un verano de cambios y una temporada histórica. El propio Luis Enrique lo admitió tras la derrota ante el Mónaco: el equipo necesita “mejorar individual y colectivamente”, aunque también asume su parte de responsabilidad. Toca trabajar.



