El petróleo alcanzó este martes su precio más alto en casi cuatro meses después de que Arabia Saudita cerrara el oleoducto de Yanbu en respuesta a ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, un episodio que además golpeó a Wall Street y llevó el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a su nivel más alto en años.
El barril de Brent para entrega en noviembre subió un 2,90% en el mercado de futuros de Londres, hasta situarse en 108,75 dólares, tras haber tocado un pico intradiario de 109,41 dólares. La jornada previa había cerrado en 105,68 dólares, lo que representa una ganancia de 3,07 dólares en solo un día. Hay que remontarse a mediados de mayo para encontrar precios que hayan superado los 110 dólares durante varias jornadas consecutivas.
El comportamiento del crudo estadounidense fue similar: el West Texas Intermediate (WTI) para entrega en octubre se disparó un 4,38%, hasta 105,83 dólares, su precio de cierre más alto desde mayo pasado.
El aumento responde al cierre del oleoducto saudí de Yanbu tras ataques de los hutíes yemeníes, que se suma a las restricciones ya existentes en el estrecho de Ormuz por parte de Irán. Con las dos principales vías de salida del crudo de Oriente Próximo severamente reducidas, el mercado teme una prolongación del conflicto y un mayor encarecimiento de la energía.
Arabia Saudita prometió responder con “firmeza” a los nuevos ataques del movimiento hutí, que ha logrado golpes significativos contra las fuerzas gubernamentales yemeníes y sauditas, además de reforzar su control sobre el estrecho de Bab el Mandeb. Este paso marítimo conecta Europa con Asia a través del mar Rojo y se volvió esencial para Riad ante el bloqueo iraní en Ormuz.

Barbara Lambrecht, analista de Commerzbank, explicó que “el mercado petrolero sigue agitado” porque “la situación en Oriente Medio se ha recrudecido de nuevo”.
A esta tensión se sumó la suspensión sin fecha de la reunión prevista entre Irán y países del Golfo en Omán, que buscaba habilitar zonas seguras de tránsito en el estrecho de Ormuz.
El mercado también sigue de cerca el conflicto entre Rusia y Ucrania, en particular por los ataques mutuos contra infraestructuras energéticas. Un día después de arremeter contra Kiev por sus ataques contra refinerías de diésel rusas, el presidente Donald Trump afirmó el lunes que ambos países se habían comprometido a no atacar más las infraestructuras del adversario.
John Kilduff, analista de Again Capital, señaló a la agencia AFP que “los rusos tienen trabajo por delante para reparar sus infraestructuras dañadas” y que ese frente es “claramente su talón de Aquiles”.
La combinación de precios energéticos más altos y el avance de los rendimientos de bonos presionó a la baja a los principales índices bursátiles estadounidenses. El S&P 500 cayó 0,4%, hasta 7.585,73 puntos. El Dow Jones Industrial Average retrocedió 328 puntos, o 0,6%, hasta 52.093,11, y el Nasdaq Composite se hundió 0,8%, hasta 25.981,57.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, referencia central del mercado de bonos, escaló a 5,00% desde el 4,97% del cierre del lunes, con un pico nocturno de hasta 5,04%. El lunes había sido la primera vez que esa tasa superaba el 5% desde 2023, un nivel que no se mantenía de forma consistente desde comienzos de siglo.
Darrell Cronk, presidente de Wells Fargo Investment Institute, indicó que “el resultado es un mercado que debe esforzarse más para generar crecimiento de ganancias justo cuando los inversores se muestran menos dispuestos a pagar valuaciones elevadas por ese crecimiento”.
El repunte de los rendimientos se aceleró desde febrero, luego de que la guerra con Irán disparara los precios del petróleo, lo que alimentó temores de una inflación elevada y prolongada, sumados a preocupaciones ya existentes por el nivel de endeudamiento del Gobierno estadounidense.
La inflación se mantiene lo suficientemente alta como para que se espere que la Reserva Federal anuncie el miércoles una suba de la tasa de fondos federales, la primera en tres años. Aun así, algunos operadores mantienen una leve apuesta a que el organismo podría postergar el ajuste, lo que generaría volatilidad si el mercado lo interpreta como una señal de menor compromiso con bajar la inflación.
Entre las acciones más afectadas se encuentran las de compañías que dependen del gasto discrecional de los consumidores. Chipotle Mexican Grill cayó 5,9%. Darden Restaurants, dueña de Olive Garden y Longhorn Steakhouse, se hundió 4,3%. Dollar Tree retrocedió 5,4%, mientras que Dave & Buster’s Entertainment se desplomó 19% tras reportar resultados trimestrales más débiles de lo esperado por los analistas.
Las acciones vinculadas a criptomonedas también sufrieron pérdidas después de que el Senado de Estados Unidos votara en contra de una legislación que buscaba crear un marco regulatorio para el sector, además de exigir más límites a las inversiones del presidente Trump. Coinbase Global cayó 10,1% y Robinhood Markets perdió 3,4%.
En cambio, varias acciones de inteligencia artificial se mantuvieron más estables tras la caída generalizada del día anterior, luego de que líderes de la industria pidieran una desaceleración en el desarrollo para atender cuestiones de seguridad. Nvidia sumó 0,6% un día después de que su caída de 3,4% fuera el mayor lastre para el índice S&P 500. Advanced Micro Devices avanzó 2,2%.
En los mercados bursátiles fuera de Estados Unidos, los índices también cayeron en gran parte de Europa y Asia, aunque en varios casos las bajas fueron menos pronunciadas que las del lunes, provocadas por el desplome de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial. El índice Kospi de Corea del Sur cayó 0,9%, tras el retroceso de 3,3% registrado el lunes.

