La remontada de emergencia de un vuelo de Ryanair a apenas 100 metros del suelo en el aeropuerto de Nimes dejó en vilo a los pasajeros a bordo, antes de que la aeronave pudiera aterrizar con normalidad diez minutos después.
El martes 1 de septiembre, el vuelo que unía Charleroi con Nimes debió interrumpir su aproximación final cuando el piloto del Boeing recibió una advertencia tardía del control de tráfico aéreo sobre la presencia de otra aeronave en la pista, según informó Midi Libre.
La maniobra, conocida como remontada o go-around, quedó registrada en el sitio de seguimiento de vuelos FlightRadar y fue confirmada por uno de los pasajeros. Nicolas Ternier relató al diario que el piloto “nos explicó que teníamos que intentar aterrizar de nuevo porque el control de tráfico aéreo nos había informado demasiado tarde de la presencia de otro avión en la pista”.

La proximidad con el suelo en el momento del ascenso repentino generó tensión a bordo. “Hubo un ligero momento de preocupación, porque estábamos muy cerca del suelo cuando el avión ascendió repentinamente”, admitió Ternier a la publicación.
El avión sobrevoló Nimes en círculos antes de aterrizar sin inconvenientes
Tras la maniobra, la aeronave realizó una vuelta sobre la ciudad y encaró una segunda aproximación. El aterrizaje se completó sin problemas y con apenas unos minutos de demora respecto al horario previsto.
La reacción de los pasajeros al tocar tierra fue inmediata: según el testimonio recogido por el diario, “tras el aterrizaje, hubo algunos aplausos”.

La situación no fue tan grave como para que hubiese consecuencias materiales ni personales. La normalidad se restableció en el aeropuerto de Garons sin mayores contratiempos para quienes viajaban en ese vuelo.
Las autoridades de aviación civil no confirmaron si abrirán una investigación
Al cierre de la edición de Midi Libre, las autoridades de aviación civil francesas no se habían pronunciado sobre la calificación del hecho como incidente formal ni sobre la posibilidad de iniciar una investigación. La dirección del aeropuerto de Nimes tampoco respondió a las consultas del medio ese mismo día.
La presencia de una aeronave en la pista durante una aproximación final es una situación que los protocolos de seguridad aéreos prevén con el procedimiento de remontada, diseñado precisamente para evitar situaciones de riesgo. La ejecución de esa maniobra por parte del piloto impidió que el episodio derivara en algo más grave.


