
Santa Fe es el tercer distrito electoral más importante del país, detrás de la provincia de Buenos Aires y Córdoba. Tiene cerca de tres millones de electores y es parte de una franja de provincias, en el centro de la Argentina, donde se juega una porción importante de la elección nacional. En ese punto geográfico el peronismo está tratando de reorganizarse, en un juego de poder, historia y presente, protagonizado por diez sectores distintos bajo el mismo techo justicialista.
En el comienzo de septiembre hay algunos nombres que, en el imaginario político del PJ santafesino, están unidos a algunos cargos que se ponen en juego el año que viene. Desdoblada de la nacional, la elección provincial del 2027 será para elegir gobernador, intendentes, diputados nacionales, senadores nacionales y legisladores provinciales. El armazón político del territorio se pone en juego con las urnas abiertas.
En el tablero virtual donde se trazan hipótesis y se analizan posibilidades, Omar Perotti, Diego Giuliano, Germán Martínez y Marcelo Lewandowski están en la línea de largada para la gobernación. Más allá de la voluntad real de cada uno, el círculo político del peronismo provincial los posiciona entre los nombres posibles para enfrentar al actual gobernador, Maximiliano Pullaro, que buscará cuatro años más de gestión. Para competir por la intendencia de Rosario hay un solo nombre que junta apoyos sobre su espalda, que es Juan Monteverde, líder de Ciudad Futura.
Los dos nombres para la gobernación afuera del radar
A esos nombres se suman otros dos que no están en el radar de la mayoría. Uno es el empresario Federico Pucciariello, fundador Rosario Bioenergy, productora de biodisel, y de Essential Energy Holding, un grupo empresario vinculado a las energías limpias. Ex rugbier, con pasado en el Jockey Club de Rosario y equipos de España, Italia y Francia, fue tentado por el líder de los senadores provinciales Armando “Pipi” Traferri, la ex vicegobernadora Alejandra Rodenas y su marido, Jorge Llonch, actual senador provincial, para saltar a la cancha electoral y buscar consenso para ser candidato a gobernador por el peronismo.

Pucciarello parece estar entusiasmado con la posibilidad de jugar una carta electoral el año que viene. Pero pretende ser la síntesis de un proceso. No se imagina compitiendo en una interna. Detrás de una candidatura estilo outsider como la que representa, se encolumnaría Lewandowski, actual senador nacional y el último candidato a gobernador que tuvo el peronismo. Para largarse, tiene que tener consenso político. Y ese acuerdo de base, por el momento, no existe.
Lewandowski ya no se imagina compitiendo por la intendencia de Rosario, como en algún momento tuvo en su cabeza. Si hay una PASO para elegir el candidato a gobernador y Pucciarello no logra la síntesis que anhela, cree que ser uno de los candidatos en la pelea es una opción válida. Es decir, volver a competir por el mismo premio que en el 2023.
Algunos dirigentes del peronismo sostienen que su quinto lugar en los comicios del año pasado limitan esa proyección. Las encuestas serán las que manden. De lo que está seguro el ex periodista deportivo es que en la unidad de todos los sectores internos está el diferencial del peronismo para ser competitivo el año que viene. Sobre todo si Pullaro forja una alianza con el socialismoy La Libertad Avanza.
En las elecciones a convencionales constituyentes del 2025 Lewandowski decidió jugar por fuera de la estructura justicialista. El resultado no fue bueno y lo dejó una enseñanza. En el 2027 está dispuesto a jugar con los pies adentro del plato del PJ. A pesar de las diferencias y de que haya sectores con los que no se sienta del todo cómodo. El objetivo electoral es que el peronismo vuelva a gobernar y ahí se inscribe el cambio de posición.

El otro nombre que aparece por fuera del círculo más vistoso es el del intendente de Funes, Roly Santacroce, que se apostó al costado de la ruta donde transita la mayoría de la dirigencia para marcar su disidencia. El jefe comunal, que tomó mayor notoriedad en los últimos meses, cree que la primera línea de nombres propios del peronismo santafesino son parte de un esquema residual y viejo, que no hace autocrítica y que no quiere escuchar a los que están por fuera de ese círculo.
Santacroce, que cultiva un fuerte apoyo en la ciudad que gobierna, considera que los dirigentes de mayor renombre solo quieren las bancas del Congreso o alguna en la legislatura provincial. Por ese motivo impulsa una renovación de caras, ideas y formas, porque esa sería, según su criterio, la única forma de mostrar un cambio profundo en el peronismo de la provincia.
El intendente de Funes tiene pretensiones de ser candidato a gobernador y competir en unas PASO con algún exponente del resto del peronismo. Para lograr la unidad, exige cambios profundos que, a priori, parecen inviables. Como que los que hoy son legisladores nacionales peleen por una intendencia en sus ciudades natales, mientras que los actuales intendentes ocupen los primeros cargos de la representación nacional de la provincia.
La pelea por suceder a Pullaro y la mesa de unidad
La semana pasada la presentación del libro de Diego Giuliano, “La Santa Fe que viene”, que funcionó en los hechos como un lanzamiento de su candidatura como gobernador, mostró una foto poco normal en el peronismo de estos tiempos. De las diez tribus que conviven y subsisten en la provincia, ocho formaron parte del evento. Sus principales referentes estuvieron sentados en la primera fila del auditorio, donde también estuvo Sergio Massa, que reapareció después de un tiempo alejado de la vida pública.

La convocatoria de Giuliano sirvió para mostrar que, pese a las diferencias que hay entre los distintos sectores, la gran mayoría está dispuesto a trabajar en la construcción de una alternativa conjunta. El presidente del Frente Renovador fue el primero en acelerar y atravesar la línea de largada. Nacido en Arequito, pero con larga estadía en Rosario, está dispuesto a construir consenso interno para ser el candidato de la unidad. Si no lo logra, irá a una PASO con quien juegue del otro lado.
El presidente del bloque de diputados nacionales del PJ, Germán Martínez, también tiene intenciones de ser candidato a gobernador. De Rosario, con mucha militancia barrial encima junto a Agustín Rossi, su jefe político, y de buen vínculo con los Kirchner, asoma como una opción. Al igual que Giuliano, empuja la unidad de todas las terminales justicialistas para abroquelar las distintas identidades y potenciar la propuesta electoral. Lo primordial es que estén todos adentro.
El peronismo santafesino tiene como particularidad la cantidad de tribus que conviven dentro de un mismo marco. Está el Frente Renovador, La Corriente, La Cámpora, Ciudad Futura, el Movimiento Evita, el sector referenciado en Omar Perotti, el grupo de los senadores que lidera Armando “Pipi” Traferri, el esquema que lidera Marcelo Lewandowski y dos grupos de intendentes: RAIS, que conduce el intendente de Funes Roly Santacroce y VAMOS, que lidera el jefe comunal de Pérez, Pablo Corsalini.
De todas esos sectores, hay cinco que conformaron una mesa política que concentra el mayor poder territorial del peronismo de la provincia y que es el nudo central de unidad. Ahí está el Frente Renovador, representado por Diego Giuliano; La Corriente, que lideran Agustín Rossi y Germán Martínez; Ciudad Futura, que conduce Juan Monteverde, los intendentes de VAMOS, que lidera Corsalini y los senadores que tienen como referencia a “Pipi” Traferri. Este grupo tiene una acuerdo de base que es sintetizar una candidatura entre todos. Un objetivo difícil pero que marca el rumbo del trabajo que están haciendo.

Desde esa mesa de cinco patas hay comunicación abierta con Lewandowski; Florencia Carignano, que es la representante de La Cámpora en la provincia y el Movimiento Evita, referenciado, a nivel local, con el ex diputado nacional Eduardo Toniolli, y la actual legisladora provincial Lucila De Ponti. Son actores sueltos pero con comunicación abierta. Hay conexiones cruzadas que refuerzan la idea de converger en un mismo objetivo. La idea de los tres sectores, al igual que los que integran la mesa de cinco, es la misma: jugar todos en un gran bloque de unidad.
El futuro de Perotti y su juego en el tablero electoral
Entre los actores importantes del peronismo santafesino está el ex gobernador y actual diputado provincial, Omar Perotti. Mirado de reojo por algunos sectores del justicialismo local y abrazado a un perfil bajo donde se siente cómodo, el nacido en Rafaela nunca dejó de sonar como una opción para intentar volver a la gobernación. Sin embargo, en su cabeza no está la idea de buscar un segundo mandato.
Al ex gobernador le han llegado pedidos de los intendentes referenciados en Santacroce para que el año que viene compita por la goberanación. Perotti, que comparte la mirada de que muchos dirigentes actuales son parte de un elenco estable en los cargos nacionales, les dijo que ellos tienen que abrirse camino solos y ocupar espacios. Empujar la idea de la renovación pero sin él adelante de ese carro.
Les explicó que cuando empezó a caminar para ser candidato a gobernador, objetivo que logró en un segundo intento, no le abrió paso nadie. Ni Jorge Obeid ni Carlos Reuteman, las figuras de mayor peso político en el peronismo de las últimas cuatro décadas. Los intendentes que plantean la renovación tienen que ocupar espacios peleando por su cuenta, pero él está dispuesto a ayudar al que demuestre audacia para hacerlo.
Más allá de sus diferencias internas, sobre todo con Agustín Rossi, Perotti está dispuesto a jugar en un esquema de unidad del peronismo. Incluso, internamente, suele decir que él nunca jugó afuera del PJ, por lo que no hay motivos para desconfiar de que armará una agrupación para competir en los márgenes. El lugar que le interesa a Perotti es el mismo en el que lo colocan algunos de los dirigentes que hacen alquimias preelectorales: la candidatura a senador nacional.
El ex mandatario cree que Giuliano tiene camino por recorrer y que el principal objetivo que se debe trazar, al ser el primero en mostrar su voluntad de ser candidato, es darle sustento a la unidad, más allá de la foto política de su lanzamiento encubierto. Esa proyección la hace porque advierte que las diferencias que existen entre los distintos sectores son grandes y que el proyecto político tiene que tener un programa que sirva de pegamento entre tantas vertientes.
A diferencia de los que creen que Monteverde debe tener el camino liberado en Rosario, el ex gobernador entiende que una buena opción para fortalecer el armado político en la ciudad clave, en términos electorales, sería que Lewandowski compita en una PASO por la intendencia de Rosario. El ex periodista deportivo no tiene intenciones de seguir ese camino y no aparece otro nombre con peso para disputar una interna. A esta altura, a Monteverde le queda fortalecer la unidad y ampliar, por donde pueda, la coalición por la que quiere competir.
En paralelo a todos esos sectores que discuten, como pueden, un gran esquema de unidad, camina Pablo Garello, titular de la Juventud Peronista (JP). De 28 años, con pasado en el esquema político del “Chivo” Rossi y al frente de la agrupación Aurora, busca hacerse un lugar en la discusión sobre la representatividad del peronismo. Quiere competir el año que viene y meter en el debate a una agrupación con perfil joven. La pata renovadora vinculada a la edad, la forma de comunicar y las ideas a representar. Tiene una tarea difícil por delante.




