
El puerto de Ceuta se va a convertir en el epicentro mediático en la nueva fase de la crisis migratoria que vive la ciudad autónoma. El Gobierno central ha tomado el control de las instalaciones para permitir la utilización de 16.000 metros cuadrados de dominio público en el muelle de Poniente para empezar a habilitar carpas de acogida y asistencias de unas 1.000 personas. La decisión fue tomada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez ante la negativa del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Ceuta, organismo que votó en contra de la instalación de las carpas y tiendas de campaña.
Han sido semanas convulsas. El presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, no quería realojar a los migrantes que deambulan por la ciudad en el puerto porque considera que es “una infraestructura crítica”. Al final se impuso el criterio del Gobierno central, que cree que en el puerto estos migrantes van a estar más controlados mientras se decide su expulsión o acogida (en función de su situación jurídica). El puerto, no obstante, sigue con su día a día. Este pasado 4 de septiembre, la Autoridad Portuaria de Ceuta, que depende del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, adjudicó un contrato para instalar los adornos que se colocarán estas Navidades en el puerto.
El contrato tiene un valor de 114.000 euros porque la empresa que ha ganado la licitación, Ilutrec Electricistas SL, se encargará de llenar “árboles, guirnaldas, microluces, cableados, protecciones y demás elementos decorativos auxiliares” durante los próximos cuatro años, con tres posibles prórrogas que llegarían hasta el año 2031. No solo en la terminal marítima, también en las oficinas centrales de la Autoridad Portuaria de Ceuta, otros edificios del complejo, las columnas de alumbrado público en la avenida de Don Juan de Borbón, y en rotondas, jardineras y accesos del muelle España.

Los trabajos consistirán en una propuesta de distribución ornamental y, cuando proceda, de fotomontajes o croquis de implantación. También del transporte, montaje, conexión, fijación, pruebas y puesta en servicio de los elementos decorativos, de su mantenimiento operativo durante la campaña navideña, limitado a la reparación funcional, recolocación o sustitución puntual de componentes defectuosos y atención a avisos por averías. Y cuando acaben las fiestas, del desmontaje, transporte, embalaje, protección y almacenamiento final de los elementos al término de la campaña.
Un diseñador para interiores
Para la decoración de interiores, la Autoridad Portuaria de Ceuta exige a la empresa adjudicataria “la colaboración y asesoramiento de un diseñador/a que ejecutará el montaje de los ornamentos que pertenezcan al interior de las edificaciones, tales como la nueva terminal marítima y las oficinas centrales”. En total serán nueve personas las que formen parte del equipo que participará en este proyecto de instalación de adornos.
El puerto está controlado por la ciudad de Ceuta. Su consejo de administración (11 consejeros nombrados por Ceuta y 4 por el Gobierno central) votó en contra de ubicar allí a los migrantes, algo que en principio estaba pactado y que es importante para la estrategia de resolución del problema ceutí, ya que se habían descartado otras ubicaciones para realojar a los migrantes. El ministro de Transportes, Óscar Puente, no tuvo más remedio que firmar una orden al amparo del artículo 73.3 de la ley de puertos para tomar el control y autorizar al Ministerio de Inclusión a instalar las carpas. Algo muy similar a lo que se hizo en Canarias con la crisis del hantavirus, donde también hubo oposición del Gobierno canario.




