Los router modernos ahora cuentan con puertos ethernet que distribuyen diferentes velocidades de internet.

Conectar una PC al router mediante un cable Ethernet parece una tarea sencilla: basta con enchufar el cable a uno de los puertos disponibles. Sin embargo, en los routers más modernos no todos los conectores ofrecen la misma velocidad. Un equipo puede tener varios puertos de 1 Gbps junto a otro capaz de alcanzar 2,5, 5 o incluso 10 Gbps.

Esto significa que un usuario con una conexión de fibra superior a 1 Gbps podría estar limitando su propia velocidad simplemente por utilizar el puerto equivocado. El problema no está necesariamente en la conexión ni en el router, sino en que el enlace entre ambos dispositivos puede tener una capacidad inferior a la contratada.

Los puertos pueden parecer iguales, pero no lo son

Durante años, lo habitual fue encontrar cuatro puertos LAN Gigabit prácticamente idénticos. Como todos ofrecían hasta 1 Gbps, conectar el ordenador a uno u otro no suponía una diferencia relevante.

Los router de internet modernos cuentan con diferentes velocidades en sus puertos Ethernet.

La situación ha cambiado con la llegada de las conexiones de fibra de más de 1 Gbps. Algunos routers incorporan ahora puertos con distintas capacidades. Entre los más habituales están los Gigabit Ethernet, de hasta 1 Gbps; los 2,5 GbE, de hasta 2,5 Gbps; y los 10 GbE, capaces de alcanzar hasta 10 Gbps.

Por ejemplo, un router WiFi 7 puede disponer de tres puertos Gigabit Ethernet y uno de hasta 10 Gbps. Para aprovechar una conexión de máxima velocidad en un único dispositivo, es necesario utilizar el puerto correspondiente.

Tener fibra de 2 Gbps no garantiza 2.000 Mbps

La velocidad contratada tampoco determina por sí sola lo que podrá alcanzar un ordenador. Si una persona tiene una conexión de 2 Gbps y conecta su PC a un puerto Gigabit, ese enlace tendrá un límite teórico de 1 Gbps.

En cambio, un puerto de 2,5 GbE puede permitir aprovechar los 2 Gbps contratados, siempre que el ordenador, el cable y los demás componentes de la instalación sean compatibles.

Un router de alta tecnología con luces azules se integra perfectamente en el rincón de una acogedora sala, garantizando una conectividad robusta para el hogar moderno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mismo principio se aplica a las conexiones de 10 Gbps. Un equipo conectado mediante un puerto de 1 GbE continuará limitado aproximadamente a esa velocidad, aunque la tarifa contratada sea diez veces superior.

No hay que confundir WAN con LAN

Otro aspecto importante es distinguir los puertos WAN y LAN. El puerto WAN, que suele aparecer identificado como “Internet”, está destinado normalmente a recibir la conexión procedente del módem u ONT. Los puertos LAN, por su parte, sirven para conectar dispositivos como ordenadores, consolas, televisores, servidores NAS o switches.

No existe un código de colores universal que permita identificarlos en todos los routers. Por eso, lo recomendable es revisar las etiquetas situadas junto a los conectores y consultar las indicaciones del fabricante.

Los puertos Wan y Lan no se deben de confundir.

Cómo localizar el puerto más rápido

Para identificar el conector que ofrece mayor velocidad, basta con revisar las inscripciones de la parte posterior del router. Algunas de las indicaciones habituales son 5G, 5GbE, 10G, 10GbE, Multi-Gig, LAN 2.5G o LAN 10G.

El puerto que muestre una de estas denominaciones puede ser el adecuado para conectar un ordenador si se quiere aprovechar una conexión superior a 1 Gbps.

El ordenador también puede convertirse en el límite

Cambiar el cable de puerto no garantiza por sí mismo una conexión más rápida. Muchos ordenadores todavía utilizan tarjetas Ethernet de 1 Gbps. Si uno de estos equipos se conecta a un puerto de 10 GbE, ambos dispositivos negociarán una velocidad compatible y el ordenador seguirá limitado por su tarjeta de red.

Para superar 1 Gbps se necesita una tarjeta de 2,5, 5 o 10 GbE, según la velocidad que se quiera alcanzar. En un ordenador de sobremesa es posible instalar una tarjeta mediante PCIe, mientras que algunos portátiles requieren adaptadores Ethernet conectados mediante USB de alta velocidad o Thunderbolt.

Las tarjetas de red de las PC también juegan un papel importante en la velocidad de internet.

El cable también importa

El último elemento de la cadena es el cable Ethernet. Un puerto rápido y una tarjeta compatible no servirán de mucho si el cable no puede manejar la velocidad necesaria. Para conexiones de alta velocidad, los fabricantes recomiendan utilizar cables de categoría 6 o superior.

La capacidad final dependerá, por tanto, de varios elementos: la velocidad contratada, el router, el puerto utilizado, el cable y la tarjeta Ethernet del dispositivo. Revisar cada uno permite determinar dónde está realmente el límite antes de pensar que la conexión de fibra no está funcionando correctamente.