Río de Janeiro, 15 sep (EFE).- El Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), órgano de combate a los monopolios en Brasil, aprobó la venta del control del fabricante de misiles y lanzacohetes Avibras al Grupo J&F, controlador de la multinacional brasileña JBS, mayor procesadora de carne animal del mundo.

La venta de la empresa estratégica fue anunciada el 21 de agosto pasado, pero para hacerse efectiva dependía de la aprobación del CADE, órgano vinculado al Ministerio de Hacienda, que no presentó ninguna restricción ni exigencia.

La decisión permite la entrega formal del 100 % de las acciones de Nova AVB, controladora del fabricante de productos de defensa Avibras, a Globe Investimentos, una de las compañías del Grupo J&F, por un valor que es mantenido en sigilo.

El Grupo J&F, de propiedad de los hermanos Josley y Wesley Batista, es uno de los mayores conglomerados privados del mundo y actúa en las áreas de alimentos (JBS), papel y celulosa (Eldorado Brasil), energía (Ambar Energia), minería y defensa.

De acuerdo con el CADE, considerando la naturaleza de las actividades económicas desarrollada por el Grupo J&F, el negocio no amenaza la libre competencia en ningún sector.

Fundada en 1961 por ingenieros del Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA), Avibras se consolidó como una de las principales empresas brasileñas de tecnología militar.

Su principal producto es el sistema de artillería de cohetes Astros, con amplio reconocimiento internacional.

La compañía también desarrolló el MTC-300, un misil táctico de crucero, además de otros misiles, cohetes, vehículos especiales y soluciones destinadas al sector espacial civil.

Antes de una grave crisis financiera que la obligó a suspender las operaciones, Avibras tenía clientes en países como Arabia Saudí, Catar, Indonesia y Malasia y acumulaba experiencia exportadora desde las décadas de 1980 y 1990, cuando suministró equipos para los conflictos entre Irán e Irak y la guerra del Golfo.

Avibras se acogió a la ley de quiebras en 2022, después de enfrentar una suspensión de pagos y una huelga de trabajadores que se prolongó durante más de tres años y paralizó prácticamente las operaciones.

El proceso de recuperación judicial desarrollado en el marco de la ley de quiebras ganó un importante impulso en 2025 con una captación de 300 millones de reales (unos 58 millones de dólares al cambio actual) respaldada por inversores privados, entre ellos Joesley Batista, cuyo aporte individual no fue divulgado.

La fábrica de Avibras en Jacareí, en el estado de São Paulo, volvió a operar en mayo de 2026, después de años de paralización.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó las instalaciones en julio pasado y defendió el fortalecimiento de la industria brasileña de defensa y la ampliación de los pedidos gubernamentales a la empresa. EFE