
El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, llamó este martes a pensar la integración de Centroamérica desde la seguridad, al sostener que la caída de la violencia en su país puede proyectarse sobre toda la región frente al avance del crimen organizado transnacional.
Según la agencia EFE, afirmó que una Centroamérica más segura, conectada y estable puede atraer inversión, ampliar el comercio y competir mejor.
La propuesta apareció en un momento de fragilidad institucional para el esquema regional. En marzo de 2025 se produjo el cese operativo de la Corte Centroamericana de Justicia, un proceso que siguió con la salida de Honduras el 30 de abril de 2026 y concluyó con la de El Salvador el 20 de mayo, lo que dejó al órgano sin el número legal de Estados parte para funcionar.
Ulloa habló en un acto público por el inicio de las conmemoraciones de la independencia centroamericana de España. Allí planteó que la integración no debe limitarse a “una estructura institucional, como reuniones entre gobiernos, tratados y declaraciones”, sino traducirse en una “verdadera integración práctica”, con foco especial en la cooperación en seguridad.
La seguridad como eje de integración
El vicepresidente sostuvo que el efecto de esa estrategia excede las fronteras nacionales. “Un El Salvador más seguro no solamente beneficia a los salvadoreños, puede beneficiar a toda Centroamérica. Una región más segura puede atraer más inversión, una región mejor conectada puede comerciar más, una región estable puede competir mejor”, dijo.

Ulloa presentó como referencia el caso salvadoreño, que redujo sus cifras de homicidios después de aplicar un polémico régimen de excepción. Esa medida suspendió garantías constitucionales para toda la población dentro de una “guerra” contra las pandillas, señaladas históricamente como responsables de los crímenes en el país.
La cooperación regional, según Ulloa, tendría que extenderse al combate contra el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero y las nuevas formas de delincuencia transnacional.
En ese sentido, remarcó que las amenazas criminales no respetan límites nacionales. “Los desafíos del crimen organizado no conocen fronteras, tampoco deben conocer frontera nuestra cooperación, nuestros esfuerzos contra el narcotráfico, contra la trata de personas, contra el lavado de dinero y nuevas formas de delincuencia transnacional”, declaró en el evento celebrado en el centro de San Salvador.
La historia del sistema regional
Tras la independencia de España en 1821, las provincias centroamericanas formaron en 1824 la República Federal de Centroamérica. Esa experiencia terminó en 1841 con su disolución.

La arquitectura contemporánea de la integración nació en 1991 con el Sistema de la Integración Centroamericana. El SICA reúne como miembros de pleno derecho a Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, mientras que México, Estados Unidos y otros países participan como observadores regionales.
La salida de países de la Corte regional golpeó a uno de los órganos centrales de ese sistema. La CCJ era el órgano judicial principal y permanente del SICA, con atribuciones para interpretar y aplicar los tratados del bloque, resolver controversias entre los Estados miembros y conocer conflictos vinculados con los órganos de la integración. Su estatuto establecía que debía estar integrada por magistrados de los Estados parte.
También fijaba que el presupuesto sería financiado en partes iguales por esos países.