
El Movimiento de Salas de Teatro de Colombia exigió el 31 de agosto una reunión urgente con la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes y su equipo, en medio de la falta de interlocución con el Gobierno nacional y de la reducción del 29,5% que el Ejecutivo propuso para el presupuesto cultural de 2027.
En un comunicado, la organización advirtió sobre el riesgo que enfrentan decenas de espacios escénicos independientes del país ante ese ajuste.
La organización, que reúne a salas de teatro de distintas regiones de Colombia, señaló que no ha recibido respuesta del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes (MinCultura) frente a sus solicitudes de diálogo. “Las salas de teatro son espacios de creación, circulación, formación, pensamiento crítico y encuentro ciudadano”, plantea el texto, que subraya su papel en la generación de empleo para artistas, técnicos, productores, gestores y formadores.
El documento agrega que buena parte de esa infraestructura es administrada por organizaciones culturales sin ánimo de lucro que garantizan el acceso de las comunidades al arte, sostenidas por grupos de artistas independientes que, “a pesar de trabajar con recursos insuficientes, mantienen programación durante todo el año”.

El movimiento denunció además la situación de las salas e infraestructuras culturales independientes dañadas por un terremoto reciente. De acuerdo con el documento, varias de ellas debieron suspender su programación y asumir los daños que ponen en riesgo su continuidad, sin que el ministerio les haya comunicado una ruta de apoyo.
“Mientras se anuncia y activa atención inmediata para el patrimonio, las salas de teatro no son atendidas”, sostiene el texto, que reclama el reconocimiento de estos espacios como parte del patrimonio cultural vivo del país: “¡Nosotros también somos patrimonio!”.
El reclamo se produce después de que el Gobierno de Abelardo de la Espriella radicara ante el Congreso de la República el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027, por un total de 634,9 billones de pesos.
El proyecto, presentado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, representa un incremento del 14,2% frente al monto vigente en 2026, según cifras oficiales. Sin embargo, el incremento general del presupuesto no alcanza al sector cultural.

Por lo tanto, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes pasaría de recibir 1.001.388 millones de pesos en 2026, a 706.196 millones de pesos en 2027, una reducción cercana a 295.192 millones de pesos, equivalente al 29,5%. De ese monto, 351.780 millones corresponden a gastos de funcionamiento y 354.416 millones a inversión.
La caída ubica la cartera a cargo de Paola Holguín entre las de menor asignación del presupuesto nacional para el próximo año, junto con Ciencia y Tecnología, Deporte, Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y el Ministerio de Igualdad. El ajuste alcanza también a otras entidades del sector: el Archivo General de la Nación vería una reducción del 17,6% en sus recursos, mientras el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) enfrentaría una baja del 14,4%.
Para las salas de teatro, la reducción presupuestal contradice el discurso oficial sobre la llamada “batalla cultural”. “No puede hablarse de reconstrucción, identidad nacional ni de batalla cultural mientras se debilita a quienes mantienen viva la creación en los territorios”, plantea el comunicado, que añade que el arte “necesita políticas públicas, recursos suficientes, instituciones presentes y compromisos cumplidos”.

El texto formula cinco solicitudes concretas: una reunión urgente con la ministra de las Culturas y su equipo; la revisión de la reducción presupuestal y la intervención del Congreso para evitarla; una ruta de atención para las salas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto; garantías de pago oportuno de los estímulos y programas concertados con el sector durante 2026, y la continuidad del Programa Nacional de Salas con su plan de acción para el período 2026-2030.
“Los representantes de las salas de teatro no solicitamos privilegios. Exigimos que se reconozca el valor público de nuestro trabajo”, concluye el texto, que remata con la frase: “La cultura no puede seguir esperando un milagro. El teatro colombiano exige ser escuchado”.