Su irrupción en las encuestas fue sorpresiva. A tres semanas de las cruciales elecciones presidenciales del 4 de octubre, un popular psiquiatra brasileño quiere colarse en el “sprint” final de la campaña y amenaza las candidaturas de Luiz Lula da Silva y de su principal rival, Flávio Bolsonaro.

Augusto Cury tiene 67 años y es autor de varios libros de autoayuda. Se lo conoce en especial por su moderación y su disponibilidad al diálogo, algo que un amplio sector del electorado local agradece entre tanta polarización y discurso de odio.

Es, en síntesis, un candidato de “centro” que busca diferenciarse de los extremos ideológicos que representan los dos amplios favoritos de esta contienda que decidirá el futuro de Brasil.

Augusto Cury, el “outsider” que quiere llegar al balotaje

La última encuesta de la empresa Quaest lo ubica en la tercera posición con el 10% de la intención de voto, aún lejos de Lula que lidera con el 37% y Bolsonaro, que lo sigue con 30%. Pero su inesperado crecimiento en las encuestas y en las redes sociales lo colocan en un lugar expectante.

Para ser electo en primer ronda, se necesita el 50% más uno de los votos. Nadie duda hoy de que habrá un balotaje el 25 de octubre.

Augusto Cury toma un
Augusto Cury toma un "chimarrao", como se conoce al mate en el sur de Brasil. (Foto: REUTERS/Diego Vara)

La pregunta es si Cury tiene tiempo para desbancar a uno de los dos postulantes de peso y llegar al segundo turno.

“Creo que sí (tiene posibilidades). En un segundo turno, puede vencer a ambos (Lula y Bolsonaro), justamente por ser desconocido ante una situación en la que todos los candidatos conocidos tienen un alto índice de rechazo”, dijo a TN el analista brasileño João Daniel Almeida, de la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (PUC-Rio)

Además, afirmó: “Si él crece, prejudica a ambos, pero creo que más a Flávio en el primer turno y a Lula en el segundo”.

Pero las dudas persisten. El analista Antonio Lavareda, presidente honorario de la Asociación Brasileña de Investigadores Electorales, dijo a TN que Cury “perdió su ´momentum´” para dar el zarpazo y colarse en el balotaje.

“En la semana en que la gran noticia debería ser su despegue (en las encuestas), todos los focos se volcaron a los escándalos” que estallaron en campaña, afirmó.

Hoy en Brasil solo se habla de los casos de corrupción que salpicaron el proceso electoral. En los últimos días se divulgaron documentos de la Policía Federal que vinculan al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, protagonista de la condena del expresidente Jair Bolsonaro, con el banquero Daniel Vorcaro, figura central del escándalo financiero de Banco Master.

Este caso salpica tanto a Bolsonaro como a figuras del gobierno de Lula. Vorcaro está detenido por un esquema ilegal vinculado al proceso de liquidación de esa entidad bancaria.

Para Lavareda, los votos de Cury, en un segundo turno, “se dividen un tercio para Lula y dos tercios para Flávio. O sea, en el primer turno le quita más a Flávio y a los otros candidatos de derecha”, indicó.

La encuesta de Quaest ubica a Lula y Bolsonaro empatados en un 41% de intenciones de voto en un eventual balotaje. Pero otro sondeo, realizado por la consultora BTG/Nexus, colocó al postulante derechista por encima de Lula por un punto (46% a 45%).

Augusto Cury quiere llegar al balotaje (Foto: REUTERS/Tita Barros)
Augusto Cury quiere llegar al balotaje (Foto: REUTERS/Tita Barros)

Quién es Augusto Cury

Cury llamó la atención del electorado por su papel en un debate presidencial de TV el 23 de agosto, al que no asistieron ni Lula ni Bolsonaro.

Con un estilo sereno, dialoguista y directo, el psiquiatra destacó entre el resto de los postulantes que buscaban irrumpir en el tramo final de la campaña.

El candidato del partido Avante era conocido hasta ahora solo por sus libros de autoayuda, como “El maestro del amor”, traducido a varios idiomas. Vendió más de 42 millones de ejemplares en 70 países. Su rostro era conocido en programas de televisión y eventos empresariales. Pero no a nivel popular.

Ahora, su imagen creció en forma exponencial en las redes sociales. Así, ganó 2,2 millones de seguidores en Instagram en los últimos días, según el Instituto Democracia em Xeque. Sus detractores lo acusaron de “comprar” seguidores y de usar “bots”.

Su eslogan es simple y hasta algo ingenuo: “Brasil solo quiere ser feliz”. Pero convence a cada vez más brasileños cansados de las peleas entre izquierda y derecha.

“Quiero acabar con esa pelea. No hay dos barcos, hay uno solo llamado ´Familia brasileña´”, afirmó en uno de sus actos de campaña.

Cury carece de experiencia política. Militó en el Partido Verde hace 15 años, pero su participación se disipó al poco tiempo. Nunca llegó a ocupar un cargo político.

Ahora, su discurso apunta a apoyar a los emprendedores, reducir la burocracia y priorizar la educación emocional en un país partido en dos.