
Elina Costantini empieza la jornada temprano, antes de las siete de la mañana, y mantiene un ritmo firme de trabajo hasta la noche. Piensa, ejecuta, conversa con su equipo y cuida cada detalle con entusiasmo. Ese impulso y su capacidad de planificación la llevan a obrar con una visión a largo plazo, con proyectos que ya cuentan con avances firmes hacia 2027 y 2028.
Sin embargo, por estos días, su energía y su emoción están puestas en una cita más cercana: la cuarta edición de la Semana de la Alta Costura Argentina (SAC), iniciativa de la que es fundadora y directora general.
El despliegue coincide con las celebraciones por los 25 años del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), fundado por su esposo, Eduardo Costantini. En ese marco, llegará por primera vez a Sudamérica “Viva Frida”, una exposición histórica que la empresaria impulsó junto al Museo Frida Kahlo de México.
Para la filántropa, este hito trasciende la gestión profesional y toca un plano afectivo sostenido en su admiración personal por Kahlo.
Así lo compartió en una charla exclusiva con Infobae: “Sin compararme con una artista tan enorme, en el plano humano me identifico con la fortaleza de Frida para afrontar la vida. A veces tocan situaciones difíciles y de mucho dolor, pero uno transforma esa carga en creatividad. Ella lo transformó en arte, en su vestimenta y en sus accesorios. En sus momentos de mayor sufrimiento, pintaba y hacía todo lo posible. En mi caso ocurre lo mismo: las situaciones complejas son una oportunidad para crecer y resurgir con más proyectos”.

“Mi hija se llama Kahlo, en homenaje a ella. Siento su nombre como un tributo, porque ella nunca pudo tener un hijo y en sus bocetos dibujaba al ‘bebé Kahlo’”, agregó.
Con respecto a Viva Frida, Costantini describió la trastienda de la idea: “Aunque el nombre oficial es Las apariencias engañan, decidí titular su primera vez en Sudamérica como Viva Frida, porque aunque físicamente no está, sentimos su presencia”.
“Todo surgió en una de mis visitas a la Casa Azul (el Museo de Frida Kahlo en Ciudad de México) junto a Eduardo. Cuando ya nos íbamos, la subdirectora del museo, Laura Zavala, me dijo: ‘Elina, ¿nunca se te ocurrió hacer la muestra de Frida?’. Al principio pensé que era una broma, pero me agregó: ‘Todas las semanas de la alta costura en Londres y en París lo hicieron; vos, como fundadora de la Semana de la Alta Costura en Argentina, la deberías hacer’. Me quedé helada”, confesó.
Curada por la doctora Circe Henestrosa, la exposición suma dos destacadas colecciones privadas —la Colección Gannit Ankori y un conjunto particular de fotografías— y reúne más de 300 objetos originales vinculados a la artista mexicana. Vestimentas, accesorios, aparatos ortopédicos, cartas, fotografías, litografías y pinturas pertenecientes a la colección del matrimonio Costantini forman un acervo auténtico que permite un acercamiento directo e íntimo al universo de Frida Kahlo, para comprender cómo transformó su cuerpo, su identidad, la política y la discapacidad en un lenguaje de expresión propio.

Una negociación de tres años y medio
“Como fanática y admiradora de Frida Kahlo desde mis 19 años, le pregunté a Laura Zavala con quién tenía que hablar. Me derivó con Perla Labarthe, la directora de la institución, y al día siguiente a las 10 de la mañana la llamé. Así empezó todo”, recordó Costantini.
El camino, sin embargo, distó de ser sencillo. Diego Rivera dejó parte de este patrimonio en el Banco de México, lo que implicó, según la fundadora de la SAC, “una burocracia enorme, aunque se comportaron muy bien”. El proceso se extendió durante tres años y medio, un período en el que Costantini viajó dos veces a México. “En ese período me enteré de mi embarazo”, contó.
Esa espera se transformó para ella en una experiencia casi espiritual. “Siempre lo he contado, no me importa si hay personas que no lo pueden entender: Frida no está físicamente viva, pero su espíritu está presente. Yo he atravesado, desde que empecé en 2023 a buscar esta muestra hasta el día de hoy, un montón de oportunidades energéticas donde ella me ha guiado. Siento que soy el canal para hacer la muestra, pero el espíritu de ella me guía”, explicó.
Y sumó: “Soñé con traer su historia a la Argentina mucho antes de que todo esto tuviera forma. Hubo momentos hermosos, pero también obstáculos enormes. Momentos en los que parecía que todo se hacía cuesta arriba y en los que tuve que encontrar dentro mío la fuerza para seguir. Y cada vez que algo se interponía en el camino, pensaba en ella”.
Un año clave para el legado internacional de Frida

Costantini enmarcó la llegada de Viva Frida a Buenos Aires dentro de un calendario que, según describió, posiciona a 2026 como un año central para la proyección global de la mexicana. En paralelo a la muestra del Malba, se presenta la exhibición de Frida y Diego Rivera en el MoMA de Nueva York y otra dedicada a su figura en la Tate Modern de Londres.
La inauguración de Viva Frida en el Malba será el sábado 19 de septiembre a las 19 horas, con entrada libre y gratuita, y podrá visitarse desde el 20 de septiembre hasta el 15 de marzo de 2027.
La exposición, además, confluye con la SAC. “Desde que la inicié en 2022, siempre concluyo la SAC con una retrospectiva: el primer año fue Gino Bogani, el segundo la historia de la alta costura argentina desde 1850 hasta la actualidad, en 2024 un diseñador europeo y este año Frida Kahlo”, detalló Elina Costantini.
Para ella, la elección no fue casual: “Frida no solo amaba la moda, sino que su vestimenta marcaba una identidad política y esotérica. Nada en ella era al azar; se convirtió en un ícono mundial y en la artista mujer más importante del mundo. Es increíble que una mujer de un sitio como Coyoacán haya marcado un antes y un después tan vigente”.
Señales y cascabeles
La empresaria describió el proceso que terminó en la nueva edición de la SAC como una sucesión de coincidencias asociadas a Kahlo.

El desembarco material de la exposición tampoco fue un trámite menor: llegaron 365 objetos desde México. “Ver desembarcar los camiones y las cajas en el Malba fue profundamente emocionante”, aseguró. Entre las piezas que más la impactaron mencionó la prótesis de la pierna amputada de Kahlo, que incluye una bota borgoña bordada a la que la propia artista añadió cascabeles “para que se sintiera su presencia al caminar”. También destacó los maniquíes realizados con las medidas exactas de Frida —su estatura, sus manos y su cabeza—, además de sus corsés y anillos.
Cuatro diseñadoras y una incorporación de último momento
La SAC reúne a las diseñadoras Natalia Antolín, Camila Romano, Pía Carregal y la mexicana Carla Fernández, esta última nacida y radicada a dos cuadras de la casa de Frida. Según Costantini, la llegada de Fernández al cierre del desfile fue en sí misma otra de esas señales que atravesaron todo el proceso.
Una diseñadora mexicana prevista originalmente se bajó del proyecto poco antes del evento. “Recurrí nuevamente a la energía de Frida. Enseguida, me recomendaron a Carla, quien aceptó de inmediato”, relató. “Casi todo el equipo involucrado en la Casa Azul y en esta muestra está integrado por mujeres”, agregó.
En el segundo piso del museo, en la sala cinco, habrá un altar donde el público podrá homenajear a la artista con velas.
Costantini remarcó el propósito original de la SAC: “Mi objetivo con la Semana de la Alta Costura es democratizar el circuito y hacerlo accesible”. En esa línea, la organización contrató a 10 peluqueros seleccionados a través de una convocatoria abierta en la que participó el estilista Nacho López Fagalde.

La tienda del museo, además, contará con una cápsula exclusiva de Frida Kahlo y Elina Costantini. “Mi deseo es que este sea un hecho histórico para la cultura argentina”, cerró Costantini.
Ocho décadas de diseño argentino en un mismo escenario
La SAC nació en 2022 con el propósito de reivindicar la alta costura del país, reunir a sus principales referentes y proyectar su talento a nivel internacional, al tiempo que busca inspirar a nuevas generaciones de diseñadores. Con esta iniciativa, la Argentina se integra al circuito mundial de la alta costura, junto a Tokio, Nueva York, París y Milán, con una propuesta que recorre ocho décadas de diseño nacional, desde los años 40 hasta la actualidad.
La programación de la cuarta edición empieza el lunes 14 de septiembre con Natalia Antolín y la presentación de la colección “Alas y Raíces”. Al día siguiente será el turno de Camila Romano, con “Entre todo y nada”, y de Pía Carregal, con “Morfogénesis”. El miércoles 16, Carla Fernández presentará la retrospectiva de su universo nativo mexicano, que recorre sus más de 25 años de carrera.
Este año, la SAC extiende su propuesta hacia el espacio público. El domingo 20 de septiembre, a las 19, la explanada del Malba será escenario de un desfile de cierre con las cuatro diseñadoras que participaron del evento, en una presentación inspirada en el universo de Frida Kahlo, con entrada libre y gratuita. La propuesta combinará moda, música y proyección: un DJ en vivo acompañará el desfile, mientras un mapping sobre la fachada del museo, inspirado en el universo visual y textil de la artista, transformará su arquitectura. La jornada culminará con la presentación de Silvestre y La Naranja.

El lunes 21 de septiembre se realizará una fiesta de cierre, con folclore mexicano, música en vivo, tragos y comidas típicas en la explanada y el lobby del museo, en el marco del festejo de los 25 años del Malba. Como cierre de la jornada, a las 22:30 se proyectará en el auditorio “Frida, naturaleza viva”, de Paul Leduc, la primera película sobre la artista rodada en la propia Casa Azul.
Uno de los ejes centrales de Viva Frida es la relación entre indumentaria, identidad y autorrepresentación. La adopción por parte de Kahlo de la vestimenta tehuana, vinculada a la cultura de Oaxaca, funcionó como una declaración cultural y política y como una herramienta para construir una identidad propia. Al mismo tiempo, la indumentaria le permitió negociar, transformar y, en ocasiones, ocultar el impacto físico de sus condiciones médicas. El vestido se convirtió así en armadura, símbolo y lenguaje.
Esto sitúa además a Kahlo dentro de contextos culturales e históricos más amplios mediante fotografías, material audiovisual y objetos que dan cuenta de su relación con la herencia mexicana, la modernidad y las redes artísticas internacionales. Es en este territorio donde Viva Frida y la Semana de la Alta Costura encuentran un punto de diálogo: la moda entendida no solo como indumentaria, sino como lenguaje, identidad y expresión cultural.
“Así nació este encuentro entre SAC, MALBA y el Museo Frida Kahlo. Arte, moda, historia, identidad y patrimonio unidos alrededor de una mujer que, 120 años después de su nacimiento, continúa atravesándonos y enseñándonos a transformar”, concluyó Elina.




