Elon Musk logró un fallo favorable, aunque limitado, en el conflicto por la marca Twitter. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

Elon Musk obtuvo una victoria parcial en la disputa por el uso del nombre Twitter: un tribunal federal de Delaware en Estados Unidos impidió a Operation Bluebird utilizar esa denominación para una red social rival de X.

La startup había comenzado bajo el nombre Twitter.now, pero la Justicia le impidió continuar con esa denominación.

La decisión favoreció a X en la defensa del nombre histórico de la antigua red social, pero rechazó esa protección preliminar para “Tweet” y el logotipo del pájaro de Twitter, según el fallo del juez del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, Colm F. Connolly.

La Justicia de Delaware prohibió a Operation Bluebird operar bajo el nombre Twitter. REUTERS/Clodagh Kilcoyne/File Photo

La resolución no es definitiva y deja para una etapa posterior la discusión sobre qué signos conserva X tras el cambio de identidad.

Qué ganó X y qué quedó fuera del fallo

El fallo fue dividido y no resolvió todo el litigio. X buscaba impedir el uso de una serie de marcas asociadas a Twitter mientras avanzaba la demanda, pero el tribunal solo aceptó parte de ese pedido.

Connolly concedió la cautelar para ocho marcas relacionadas con Twitter, aunque el texto fuente no las detalla. El juez rechazó, en cambio, extender esa protección preliminar a “Tweet” y al logotipo del pájaro.

La empresa emergente había iniciado sus actividades con la denominación Twitter.now.  (Tweet.app)

En su resolución, el magistrado sostuvo que Bluebird “probablemente logrará demostrar tanto que X Corp. dejó de usar de buena fe la marca Tweet y el logo del pájaro como que no tiene intención de reanudar el uso de esas marcas”.

La causa seguirá para definir si X Corp. conserva derechos sobre algunas de las antiguas marcas de Twitter pese a operar ahora, en la mayoría de los ámbitos, bajo el nombre X. Esa definición no llegará en esta etapa cautelar.

Cómo sigue Operation Bluebird bajo la marca Tweet

La empresa relanzó su sitio como Tweet.app y abrió una versión de pruebas al público. La compañía aseguró que, antes del lanzamiento, más de 172.000 personas habían pedido un nombre de usuario.

La startup también cobra USD 20 por reservar un usuario y sumarse a la red social. Ese ingreso probablemente contribuya a cubrir los costos legales de la disputa con X.

El juez concedió únicamente una parte de la solicitud presentada por X. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

La imposibilidad de usar Twitter no elimina el atractivo comercial de esa identidad entre los usuarios. El volumen de solicitudes previas al lanzamiento, siempre de acuerdo con la compañía, sugiere que parte del interés responde al vínculo persistente del público con la marca histórica.

La página principal de la startup define su objetivo como recoger lo que Musk dejó atrás cuando transformó la plataforma en X. Al frente del proyecto están Michael Peroff, fundador con base en Illinois, y Stephen Coates, antiguo abogado especializado en marcas en Twitter.

Coates, presidente de Operation Bluebird, defendió el nuevo rumbo del proyecto en un mensaje enviado por correo electrónico a TechCrunch. Allí sostuvo que la disputa no se limita al nombre principal de la antigua plataforma, sino también a otros emblemas que siguen bajo discusión judicial.

Musk completó la adquisición de Twitter el 27 de octubre de 2022. REUTERS/Jeenah Moon//File Photo

Cómo fue la adquisición de Twitter por Elon Musk

Elon Musk concretó la compra de Twitter el 27 de octubre de 2022, tras un proceso marcado por ofertas, desacuerdos y disputa judicial. El empresario reveló en abril que había adquirido una participación superior al 9% de la compañía. Poco después, presentó una oferta para comprar acciones.

El directorio de Twitter aceptó el 25 de abril un acuerdo de USD 44.000 millones, a USD 54,20 por acción. La operación contemplaba que la empresa dejara de cotizar en bolsa y pasara a ser una compañía privada controlada por Musk.

En julio, Musk intentó abandonar el acuerdo al cuestionar la información de Twitter sobre las cuentas falsas y de spam. La empresa lo demandó en Delaware para exigir el cumplimiento del contrato. En octubre, el empresario revirtió su decisión y avanzó con el cierre en las condiciones originales.