
Los diez estudiantes de la Institución Educativa Antonio Ricaurte que regresaban a sus hogares en Riosucio, Chocó, vivieron una situación angustiante cuando la embarcación que los transportaba se volcó en el río Atrato. A pesar del susto, lograron salir ilesos.
La emergencia no dejó víctimas, pero sí puso nuevamente en evidencia los riesgos diarios que enfrentan estos jóvenes para poder asistir al colegio. Las pertenencias escolares de los menores, como cuadernos y útiles, se vieron afectadas al caer al agua.
No existe una ruta oficial de transporte escolar para los estudiantes de Villa Rufina, quienes deben cruzar el Atrato todos los días para asistir a clases. En ausencia de este servicio, las familias buscan alternativas, como embarcaciones particulares o la solidaridad de vecinos que prestan sus botes.
El accidente reciente reavivó una preocupación que lleva años sin resolverse. Según la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), son más de 35 los estudiantes de la comunidad que realizan este trayecto diariamente, tanto de ida como de regreso a sus hogares.




