Con las grabaciones ya terminadas y la distancia que dan los meses a la emisión de los capítulos, Emmanuel Restrepo reconoció que hoy le da vergüenza haber llorado en la cocina de MasterChef Celebrity —aunque en su momento, dijo, era lo más natural del mundo— las cosas parecen haber cambiado en su pensamiento.
El actor paisa, de 33 años, lo confesó en el programa Pa’ Picarrr de la emisora Vibra, donde habló por primera vez con detalle sobre el episodio del 6 de septiembre en que se quebró durante el reto de salvación, cuando el puré que preparaba le quedó con una textura completamente distinta a la que buscaba y él mismo describió su estado como un “colapso absoluto”.
El llanto tuvo una razón que va más allá del puré
Restrepo explicó en el espacio radial que aquel capítulo fue el primero que grabaron después de un viaje en un reto de campo muy complicado. Los participantes llegaron a esa jornada con los nervios al límite, después de haber recibido muchos golpes en la competencia, entre quemaduras, grabaciones extenuantes bajo el sol, entre otros detalles.
“Te pone a prueba mentalmente, entonces estás con los nervios de punta todo el tiempo”, dijo el actor a los conductores del programa. Y aclaró que esa tensión no dependía de cuánto quisiera ganar: “Yo que no quería ganar, que no me interesaba si estaba o no, igual me la pasaba nervioso”.
La dinámica del reality, según describió, genera un estado de agotamiento sostenido que termina por desgastar el sistema nervioso. “A uno lo encierran, está ahí como cocinando todos los días, no sabe qué va a pasar”, señaló, y atribuyó el llanto a esa acumulación, no solo a la falla técnica con el puré.
La vergüenza que llegó con el tiempo
Con las semanas de por medio, Restrepo reconoció que su reacción lo incomoda al recordarla. “Hoy en día, ay, me da una vergüenza”, admitió ante los conductores de Pa’ Picarrr, quienes le contaron que a ellos también les dieron ganas de llorar al verlo.
El actor no negó su sensibilidad. Cuando uno de los conductores lo describió como “hipersensible”, él asintió sin dudar: “Sí. Mis amigos, lloré porque no me salió el plato y estaba muy estresado”.
El balance que hizo de la experiencia no fue negativo. Restrepo reconoció que el formato está bien construido precisamente porque logra ese efecto: “Todo junto hace que tu sistema cardíaco y nervioso esté, mejor dicho, a punto de colapsar”.
Lo que el programa emitió esa noche fue el resultado de ese estado extremo. El reto exigía preparar un plato de sal en 60 minutos con ingredientes conseguidos a través de un torneo de bolos, sin acceso libre a la despensa.
Restrepo compitió con delantal negro y necesitaba ganar para salvarse de la eliminación.
Esto provocó una ola de reacciones tras su confesión, entre las cuales destacan: “No se debe sentir vergüenza por llorar, por eso somos seres humanos”; “Lo más lindo del mundo es contar con el apoyo de sus amigos”, entre otros.
El jurado le dio la victoria que él no esperaba
A pesar del quiebre emocional, el actor terminó el plato y lo presentó ante los chefs Jorge Rausch, Nicolás de Zubiría y Belén Alonso. Antes de describirlo, agradeció públicamente a sus compañeros —entre ellos Sebas Villalobos, Víctor y Sebas Vega— y lo llamó un “plato de apoyo”, porque sin ellos, dijo, no habría existido.
De Zubiría valoró la propuesta como completa y bien ejecutada, con pocos ingredientes. Su único señalamiento fue que necesitaba más salsa. Tras deliberar, los tres jurados anunciaron a Emmanuel como el ganador del reto de salvación.
Desde el balcón, entre los gritos de sus compañeros, el actor respondió con una sola palabra: “Gracias”.


