La morosidad alcanzó niveles récord y los bancos comenzaron a quitar de sus balances créditos que consideran que tienen muy pocas posibilidades de ser recuperados. Así, las entidades dieron de baja unos $4,4 billones en préstamos considerados incobrables.
Se trata de créditos en pesos y en dólares que acumularon más de un año de atraso y que fueron contabilizados como pérdidas por las entidades.
Según un análisis de la consultora EcoGo sobre datos oficiales del Banco Central (BCRA), el monto representa el 3,1% del total de los préstamos del sistema financiero. Del total, $2,9 billones corresponden a créditos en pesos y $1,5 billones a obligaciones en dólares.
Pero hay una diferencia importante: que un banco dé de baja un crédito de su activo no significa que el deudor quede liberado de la obligación. La entidad puede continuar con las gestiones para recuperar el dinero, iniciar un reclamo judicial o vender ese derecho de cobro a otra compañía por un monto inferior al de la deuda original.
“Son préstamos que por normativa los bancos tuvieron que sacar de su activo, pero que siguen existiendo esperando algún recupero, ya sea por vía judicial o venta”, explicó Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, a Clarín.
En el sistema financiero, una práctica habitual es que las entidades transfieran este tipo de saldos a estudios especializados en recupero de deuda. El banco recibe una parte del dinero y deja de tener en sus cuentas un crédito con perspectivas muy bajas de cobro.
Qué significa ser un deudor “irrecuperable”
El BCRA clasifica a los deudores según el tiempo que llevan sin pagar. La situación 1 corresponde a quienes mantienen un cumplimiento normal, que no supera los 31 días, y la 2, a quienes presentan un riesgo bajo, de hasta 90 días.
A partir de la situación 3 —atrasos entre 90 y hasta 180 días— ya empieza a considerarse irregular para el sistema financiero. La situación 4 contabiliza incumplimientos de más de 180 días y la 5, considerada “irrecuperable”, contempla atrasos superiores a un año.
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De acuerdo con los datos relevados, el 54% de la deuda morosa se encuentra todavía en situación 4. Esto significa que una parte importante de los créditos con problemas todavía no llegó al nivel más grave y podría ser regularizada mediante acuerdos entre los bancos y sus clientes.
El deterioro también se refleja en la cantidad de personas que acumulan atrasos prolongados. Como explicó TN, más de 3,5 millones de personas llevan más de un año sin pagar sus deudas, un universo que creció más de 60% en los últimos 12 meses.
Para quienes llegan a la situación 5, el problema no se limita al atraso. El historial negativo también dificulta el acceso a nuevos préstamos, tarjetas y otras formas de financiamiento, porque las entidades utilizan esa información para evaluar el riesgo de cada cliente.