En algunos pueblos de China un médico atiende a más de 2.000 personas. La IA empieza a convertirse en su segunda opinión

Me considero una afortunada: si pido cita para mi médica en mi pueblo, en menos de 48 horas suelo poder acudir a resolver cualquier dolencia. Sé que si la cita es con un especialista la cosa cambia y que en otras localizaciones dentro del estado, la espera se dilata. Poco personal y muchos pacientes es la receta para el desastre sanitario.

Eso pasa aquí y también en China, donde China Daily recoge el caso de Zhang Qifang, médico de 68 años que atiende el solito a 2.000 personas en Pu'an, en la provincia de Guizhou. Y ojo porque no es algo nuevo: el galeno explica que lleva tres décadas con esa cartera de pacientes milenaria en la China rural. Así que a falta de personal, ha acogido con los brazos abiertos el proyecto Ant Afu, que aplica la IA a la medicina.

Qué hace la IA en concreto. Ya sabíamos que la inteligencia artificial puede sacar notazas en exámenes de medicina, pero una cosa es el papel y otra los pacientes, lo que te dicen, lo que no y cómo te lo dicen. Y ahí la historia cambia. Por eso Ant Afu, matriz de Alipay, no ha convertido la IA en un médico para hablar con los pacientes sino en un asistente para facultativos. 

Da acceso a una base de conocimiento médico amplia, ayuda a los profesionales de la medicina a orientar diagnósticos o permite analizar un informe o una analítica donde los humanos tienen dudas y necesitan un apoyo. Además, esta aplicación se orienta donde más se necesita: en la sanidad rural, donde más se necesita.

Por qué importa. Más allá de las vivencias del galeno Zhang Qifang, hay un problema estructural que China está atajando con IA. Así, la inteligencia artificial llega al rescate donde faltan especialistas de forma crónica, algo que le pasa al país asiático pero no es exclusivo de allí: pasa en la España profunda, en la India o en zonas rurales de Latinoamerica. En pocas palabras: es un proyecto que puede replicarse.

En una época en la que la tecnología está creando brechas digitales (esa odisea de mi madre para pedir citas previas), este es un ejemplo de justo lo contrario: es un caso de tecnología inclusiva. Hay quien ve a la IA como un motor para potenciar la productividad, pero en este caso es más bien una herramienta para reducir las desigualdades sanitarias y mejorar la atención.

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