La avalancha provocada por el colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y China el 26 de agosto ha dejado al menos 675 muertos del lado nepalí, mientras que siete personas fallecieron en el Tíbet, lo que eleva a 682 el balance más reciente de víctimas mortales a ambos lados de la frontera. Entretanto, las condiciones meteorológicas adversas dificultan las labores para rescatar a cerca de un centenar de trabajadores atrapados en un túnel de la represa hidroeléctrica Trishuli-3, una operación a la que China se sumó con el envío de cinco expertos.