Un nuevo golpe a las redes internacionales de narcotráfico se reportó en Colombia gracias al trabajo de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), que capturó en Bogotá a Juan David Atuesta, alias Skary, señalado como presunto cabecilla de una estructura dedicada al tráfico transnacional de cocaína y requerido con fines de extradición por una corte de Estados Unidos.
La operación se llevó a cabo en una zona exclusiva del norte de la capital colombiana en el sector de Santa Bárbara, en la localidad de Usaquén, y que también contó con la presencia del agentes del CTI de la Fiscalía General de la Nación y de la Oficina Federal de Investigación (FBI).
Según lo que menciona el informe oficial por parte de las autoridades, Atuesta deberá responder ante la justicia estadounidense por los delitos de concierto para delinquir y tráfico de drogas ilícitas.
El procedimiento se desarrolló con apoyo de la Fiscalía 11 de la Dirección Especializada contra el Narcotráfico. Para este fin, los investigadores utilizaron técnicas especiales, entre ellas agentes encubiertos y entregas vigiladas y controladas, para seguir las actividades atribuidas a la organización.
La orden de captura con fines de extradición fue emitida a partir de una nota verbal de la delegación diplomática de Estados Unidos, por solicitud de la Corte del Distrito Sur de Florida.

Una incautación de 11 kilos de cocaína fue parte de la investigación contra la red
Uno de los antecedentes del proceso ocurrió el 23 de noviembre de 2023, cuando la Dijín incautó más de 11 kilogramos de clorhidrato de cocaína en el occidente de Bogotá.
Según la Policía, el cargamento fue entregado presuntamente por “Skary”, quien estaba acompañado por dos colaboradores logísticos identificados como alias Ney y “Richi”. Las autoridades confirmaron la naturaleza de la sustancia mediante la Prueba de Identificación Preliminar Homologada (PIPH).
Al respecto, el coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol, sostuvo que “durante la investigación se logró determinar que la organización mantenía su centro de acopio y coordinación en la capital del país”.
Desde allí, según la hipótesis de las autoridades, coordinaban los despachos de estupefacientes mediante rutas aéreas y marítimas.
El destino final de los cargamentos era Miami, Florida, ciudad en la que la red contaría con contactos para la distribución y comercialización de la cocaína.
La Policía sostiene que las fracturas internas frenaron nuevos envíos al exterior
De acuerdo con el reporte oficial de las autoridades colombianas, la incautación de 2023 y las divisiones internas dentro de la estructura afectaron la capacidad de la red para enviar nuevos cargamentos fuera de Colombia.
Este revés para las finanzas del grupo criminal habría sido un factor clave para que “la estructura no logró consolidar nuevos despachos hacia el exterior”, agregó el coronel Sanabria.
La investigación continuará para establecer el alcance de las operaciones que habrían sido dirigidas por Atuesta, la identidad de otros posibles integrantes y los vínculos de la red en Colombia y Estados Unidos.
Las autoridades sustentaron la cooperación judicial en la Convención de Viena de 1988, relacionada con la lucha contra el tráfico ilícito de estupefacientes, y en la Convención de Palermo contra la delincuencia organizada transnacional.
Tras la captura, Atuesta fue puesto a disposición de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación, que deberá avanzar con los procedimientos administrativos y judiciales relacionados con su posible entrega a Estados Unidos.




