
La baja de las lluvias ya afecta el agua de Mixco, Santa Catarina Pinula y la capital de Guatemala: los municipios reportan descenso en pozos municipales, sectorización del servicio y uso de pipas, en un escenario que coincide con menos precipitación, menor caudal en ríos y la posibilidad de que las condiciones ligadas a El Niño se extiendan hasta los primeros meses de 2027.
En la ciudad de Guatemala, la presión sobre el sistema es especialmente sensible porque cerca del 65% de la producción proviene de pozos y el 35% de fuentes superficiales, según informó la Empresa Municipal de Agua al medio La Hora. La entidad explicó que la mayor reducción de producción se observa precisamente en las fuentes superficiales.
Los comparativos entre 2025 y 2026 muestran caídas de entre 3% y 12%, de acuerdo con la fuente y el período analizado. Ese dato sitúa el problema más allá de incidencias puntuales y lo vincula con un patrón climático que ya condiciona la oferta de agua en el área metropolitana.
En Santa Catarina Pinula, el alcalde Sebastián Siero confirmó que los niveles de los pozos municipales están bajando por la falta de lluvia. Frente a ese descenso, la comuna puso en marcha mantenimiento preventivo en los pozos, apoyo con pipas y sectorización en las zonas donde el abastecimiento ya presenta dificultades.
La sectorización implica distribuir el servicio por áreas cuando la red no puede sostener un suministro normal en todo el territorio al mismo tiempo. En este caso, la medida aparece como respuesta directa a la reducción del agua disponible en las fuentes municipales.

Mixco recurre a pipas y advierte que perforar más pozos no garantiza más agua
La Municipalidad de Mixco señaló, citada por La Hora, que la disminución del agua se convirtió en un reto para el municipio, en especial durante los períodos con poca lluvia que afectan la disponibilidad en los mantos freáticos. Para sostener el suministro, la comuna ha utilizado pipas de agua potable en sectores vulnerables.
El municipio también ha contratado ese servicio en algunos casos y recurre a esas unidades cuando una bomba presenta desperfectos o cuando la presión no alcanza para que el agua llegue a determinadas zonas. La respuesta, por lo tanto, no se limita a la escasez en las fuentes, sino también a las fallas operativas y a la debilidad de presión en partes de la red.
La comuna mixqueña advirtió además que aumentar el número de pozos no significa de manera automática disponer de más agua. Antes de perforar una nueva fuente, indicó, deben realizarse estudios para determinar si en ese punto existe disponibilidad del recurso.
Esa precisión marca un límite técnico a una de las salidas más habituales ante la escasez. Abrir más pozos solo es viable si el sitio cuenta con agua suficiente en el subsuelo y si los estudios previos confirman que la extracción es posible.
La capital depende de más de 90 pozos y monitorea cada fuente
En la Ciudad de Guatemala, el sistema administrado por Empagua depende en buena medida de fuentes subterráneas. La institución mantiene en operación más de 90 pozos distribuidos en distintos puntos de la ciudad.
La empresa municipal indicó al diario que las fuentes subterráneas han sido menos afectadas que las superficiales, pero aclaró que las condiciones climáticas también tienen efectos sobre los pozos. Por esa razón, realiza un monitoreo individual de cada fuente mientras busca ampliar la capacidad de producción.
La situación descrita por los municipios coincide con los registros del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología. Según Insivumeh, el país atraviesa una disminución de lluvias junto con un aumento de temperaturas.
El instituto reportó un déficit de lluvia de 29% en las regiones del Pacífico y del Altiplano Central, y de 17% en el Occidente. También registró reducciones de entre 30% y 35% en los caudales de algunos ríos.
Insivumeh también advirtió una alta probabilidad de que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño se prolonguen durante los primeros meses de 2027. Aunque ese horizonte climático aún está en desarrollo, para las municipalidades del área metropolitana el efecto ya se refleja en la disponibilidad y en la distribución del agua.
Mientras Santa Catarina Pinula aplica sectorización, Mixco abastece con pipas a vecinos que no reciben el servicio con normalidad y la capital vigila el comportamiento de cada fuente subterránea y superficial. La Hora también intentó conocer la situación en Villa Nueva, pero la municipalidad de ese municipio no respondió a una solicitud de información.



