En Japón están hartos de los turistas que se pierden en el monte Fuji. Así que empezará a cobrarles por los rescates

Si te pierdes en el Fuji por recorrer sus senderos de forma imprudente e ignorando los consejos de las autoridades locales, paga. Esa es la filosofía que quiere aplicar la prefectura de Yamanashi, en Chūbu, una de las administraciones que supervisa las rutas de escalada. Harto de los accidentes protagonizados por excursionistas y ante el aumento del turismo, el Gobierno regional ha decidido cobrar por los rescates que exijan movilizar un helicóptero en temporada baja.

No se sabe aún a cuánto ascenderá la tarifa, pero en la vecina prefectura de Saitama ya se aplica una medida similar y su tarifa ronda los 8.000 yenes (45 euros) por cada cinco minutos de vuelo. En la práctica, eso hizo que la factura media de cada operación de rescate superase el año pasado los 640 euros.

El dato: 300.000 excursionistas. Japón tiene algunos iconos reconocidos a nivel mundial, como las puertas Torii, el festival de Sakura, el cruce de Shibuya o el barrio de las geishas de Kioto (por citar solo un puñadod e ejemplos), pero ninguno es equiparable al Fuji, seguramente su signo más emblemático.

Eso explica que cada verano recorran sus cuatro senderos principales entre 200.000 y 300.000 personas, según datos de la Oficina Nacional de Turismo (JNTO). Y dado que el país no para de recibir visitantes extranjeros y aspira a llegar a los 60 millones en 2030, es probable que esa cifra siga creciendo.

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Goteo de rescates. El problema es que no todos los excursionistas (locales y extranjeros) afrontan la escalada al Fuji igual. Los hay que planifican de forma detallada su expedición, entrenan y siguen los consejos de las autoridades locales, y luego hay también senderistas imprudentes que no hacen nada de eso. Según el diario Japan Times, entre 2018 y 2025 se registraron una veintena de accidentes de escalada (con cuatro fallecidos) solo en la vertiente de Yamanashi.

No es el único dato que demuestra el desafío que encara Yamanashi. Desde 2020 las autoridades locales han tenido que movilizar su helicóptero de rescates en tres ocasiones distintas en meses que, en teoría, se consideran de temporada baja.

Cuestión de calendario. Ese último matiz (el de la temporada) es importante porque el Fuji no es igual de transitable durante todo el año: la temporada oficial para las escaladas suele ir de finales de junio a principios de septiembre. Fuera de esos meses la escalada no es ilegal, pero las estaciones de mayor altitud de las cuatro rutas principales están cerradas y muchos refugios fuera de servicio. 

Eso sin contar con que las condiciones meteorológicas en el Fuji son mucho peores, lo que lleva al Gobierno a rogar "encarecidamente" que la gente no suba. No solo por su propia seguridad. También por la de los rescatistas. "Quiero que la gente piense en quienes tienen que ir a salvarlos. Es de sentido común. Por favor, piensen en quienes deben realizar rescates arriesgando sus propias vidas y en la preocupación de sus familias", insiste el gobernador, Kotaro Nagasak.

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