
Solo durante el pasado mes de julio las islas Baleares recibieron 2,5 millones de turistas internacionales, una cifra que supone un incremento del 0,12% en relación a la misma fecha del año anterior, según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que recogen también que el archipiélago fue el primer destino principal de los turistas, con el 22,3% del total.
Mallorca, además de ser la isla balear más visitada, también ha visto aumentar significativamente el número de piscinas privadas y turísticas. Según denuncia la organización ecologista Terraferida, entre 2015 y 2024 se han construido 10.680 nuevas piscinas, un 30% en suelo rústico y un 70% en urbano, por lo que reclama que se prohíba por completo la concesión de licencias para construir más, salvo que sean públicas o comunitarias.
La cifra supone “una media de 1.186 al año, 23 a la semana o 3 al día”, advierte la portavoz de la entidad Antònia Fuster. La organización también reclama medidas para evitar la evaporación en las piscinas ya existentes y pide la implantación de tarifas progresivas en el precio del agua que graven consumos agresivos y topes en los pozos de suelo rústico.

Según los datos recopilados por Terraferida, las localidades con más piscinas nuevas de obra son Palma, Marratxí, Calvià, Llucmajor, Santanyí, Manacor, Campos, Felanitx, Alcúdia y Pollença.
La entidad destaca que todos estos municipios ya tienen graves problemas de agua: pozos salinizados, contaminados por nitratos, sobreexplotados o dependientes de futuras plantas desalinizadoras, lo que supone un elevado consumo energético. Algunos ayuntamientos ordenaron hace meses medidas restrictivas ante la falta de agua potable y la sequía, que incluyen la prohibición de llenar piscinas, pero no de construirlas ni de regar jardines de alto consumo, advierten. “Resulta incomprensible que ninguna administración contemple restricciones a la construcción masiva de piscinas dentro de las políticas hídricas ante un futuro de escasez de agua”, critica la organización.
Urbanizaciones de chalets y casas de pueblos
La proliferación de las piscinas se concentra en el campo, en urbanizaciones nuevas de chalets y en casas de pueblos, por lo que este fenómeno trasciende el impacto ambiental: implica una “desposesión de la tierra para la población local” y plantea un problema social, asegura la organización. En ese sentido, Fuster advierte que, antes del inicio del verano, 47 municipios de Mallorca ya se encontraban en situación de alerta o prealerta por sequía. “Y seguimos haciendo piscinas...”, lamenta.
El geógrafo Mateu Vic, autor del estudio, asegura por su parte que se trata de un uso “innecesario” del agua y aclara que donde se han construido más piscinas es en Palma y su corona metropolitana, formada por Marratxí, Calvià y Llucmajor.
Terraferida ha elaborado el estudio con fotografías aéreas, por lo que el recuento es solo de piscinas descubiertas y excluye las cubiertas y desmontables.