El humo se eleva durante un ataque con drones rusos en Kherson (REUTERS/Stringer)

Una serie de ataques rusos contra las regiones ucranianas de Kherson y Kharkov dejó como saldo al menos cuatro personas muertas, informaron las autoridades militares en las zonas afectadas.

En Kherson, además, según dijo en Telegram el jefe de la administración militar regional, Oleksandr Prokudin, además de dos muertos hubo cinco heridos.

“Las fuerzas rusas atacaron infraestructuras críticas y sociales, así como zonas residenciales de asentamientos en la región, causando daños en cinco edificios de apartamentos y siete casas particulares”, agrega el mensaje de Prokudin.

Otras nueve personas, según Prokudin, fueron trasladadas a localidades liberadas en la región.

En Balakliia, en la región de Kharkov, la noche del 18 de septiembre murieron dos personas a consecuencia de un ataque enemigo.

“Se produjo un ataque enemigo contra uno de los barrios de nuestra ciudad”, dijo el jefe de la administración militar, Vitali Karabanov, en Telegram.

Por otra parte, las fuerzas de defensa aérea de Ucrania neutralizaron tres misiles Banderol y 138 drones con los que las fuerzas rusas atacaron Ucrania desde la noche del 18 de septiembre, según un comunicado de las Fuerzas Armadas citado por la agencia Ukrinform.

El techo de un autobús civil alcanzado por un dron en Kherson (Reuters)

Ucrania condenó las elecciones rusas en los territorios ocupados

En otro orden, Ucrania instó a la comunidad internacional a no reconocer los resultados de las elecciones parlamentarias celebradas por las autoridades rusas en los territorios ucranianos ocupados por las tropas de Moscú, pues Kiev denuncia políticas de rusificación forzosa y el intento de legitimar la conquista de estas zonas.

Las elecciones, celebradas en Rusia entre el 18 y el 20 de septiembre, son “una farsa de la potencia ocupante, que no tiene nada que ver con unas elecciones democráticas”, denunció en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania.

Ucrania no reconoce ni las “eleccionesilegales ni sus “resultados sin sentido”, abundó el ministerio al aludir a la votación celebrada en la península de Crimea y en las regiones parcialmente ocupadas de Donetsk, Lugansk, Zaporizhia y Kherson, que representan alrededor del 20% del territorio ucraniano y que Moscú considera oficialmente territorio ruso.

“Hacemos un llamamiento a Estados extranjeros, a organizaciones internacionales y a otros sujetos de derecho internacional para que tampoco reconozcan estas acciones de Rusia y no las consideren una manifestación de la voluntad política legítima de la población de los territorios de Ucrania ocupados temporalmente”, subrayó Kiev.

Una mujer deposita su boleta para las elecciones parlamentarias, en Vladivostok, Rusia, el 18 de septiembre de 2026. (AP Foto)

Ausencia de legitimidad

Esta declaración refleja la preocupación de que las elecciones puedan aportar una apariencia de legitimidad a la ocupación rusa de las regiones ucranianas, caracterizada por graves violaciones de los derechos humanos, según denuncia Kiev.

No puede haber libre expresión de la voluntad en aquellos lugares donde se persigue a los ucranianos por su postura proucraniana, se les tortura, se les intimida y se les obliga a obtener documentos rusos”, subrayó el comisario parlamentario ucraniano para derechos humanos, Dmitro Lubinets.

Múltiples testimonios recopilados por defensores de los derechos humanos ucranianos señalaron que se ha obligado a muchos habitantes de la zona a aceptar pasaportes rusos bajo la amenaza de perder el acceso a servicios básicos como la asistencia sanitaria.

ONG de derechos humanos contactadas por EFE, como ZMINA o el Grupo de Derechos Humanos de Crimea, también denuncian la rusificación sistémica y la militarización de la infancia en las zonas ocupadas, así como la creciente movilización de la población local en el ejército que lucha contra las fuerzas ucranianas.

En conversaciones telefónicas con familias que viven en zonas controladas por Kiev, los habitantes temen criticar la ocupación o las políticas de las autoridades instaladas por Rusia por miedo a que los escuchen y los detengan.

Al celebrar las elecciones, Rusia está tratando de dar la impresión de una “vida normal” en los territorios ocupados, advirtió Lubinets.

La celebración de las elecciones “no convierte a la potencia ocupante en una potencia legítima”, subrayó.