
Combatir el calor dentro de casa ha tenido este verano un coste mayor para los hogares. Mantener fresco un piso de 90 metros cuadrados entre junio y agosto de 2026 ha costado una media estimada de 107,88 euros, frente a los 93,16 euros del año pasado, según un estudio de Papernest. Son casi 15 euros más en tres meses, un 15,8% de incremento. La cifra se refiere únicamente al consumo destinado a refrigerar la vivienda, no a toda la factura de la luz.
La cantidad cambia mucho según la casa. Para un estudio de 45 metros cuadrados, Papernest calcula un gasto de 48,78 euros durante el verano, mientras que en una vivienda de 140 metros cuadrados la refrigeración eleva el desembolso hasta los 193,60 euros. En ambos casos, el coste también supera al de 2025.
También importa, y mucho, dónde esté la vivienda. Entre las 20 ciudades analizadas, Sevilla y Córdoba lideran el gasto en aire acondicionado, con 139,28 euros durante el conjunto del verano. En Oviedo, en cambio, el gasto estimado se queda en 55,78 euros. La diferencia es considerable: mantener fresca una vivienda en las dos ciudades andaluzas cuesta alrededor de 2,5 veces más que en la capital asturiana.
El precio de la luz influye más que el aumento de las temperaturas
Que enfriar la casa haya sido casi un 16% más caro que en 2025 no significa que este verano haya sido mucho más cálido en las ciudades analizadas por Papernest. Su estudio sitúa la media de las temperaturas máximas en 32 ºC, apenas dos décimas por encima de los 31,8 ºC del año anterior. Al mismo tiempo, el precio medio de la tarifa regulada (PVPC) utilizado en sus cálculos subió un 14,1%, desde 0,1347 hasta 0,1537 euros por kilovatio hora.
La conclusión es sencilla: este verano no solo ha importado cuánto tiempo ha habido que encender el aire acondicionado, sino también cuánto costaba la electricidad mientras estaba funcionando.
Eso no significa que el calor haya dado tregua. Junio fue el segundo más cálido registrado en España desde 1961, con una temperatura media peninsular de 23,3 ºC, 3,2 grados por encima de lo habitual. Julio fue aún más extremo: con 25,7 ºC de media, empató con julio de 2022 como el mes más cálido de toda la serie histórica de AEMET.
Además, las ciudades donde más ha aumentado el gasto respecto al verano pasado no son necesariamente las que ya parten de las temperaturas más altas. Papernest sitúa a Zaragoza a la cabeza de las subidas, con 31,96 euros más que en 2025, seguida de Bilbao, con 26,51 euros adicionales, y Logroño, con 22,17. Solo Valencia y Barcelona reducen el coste estimado de refrigeración entre las 20 localidades estudiadas.
Poner el aire puede costar hasta 33 céntimos por hora
Otra estimación, elaborada por Roams con una metodología diferente, permite ver cómo termina reflejándose el uso del aire acondicionado en el recibo completo. Para un hogar tipo, la plataforma calcula una factura media de unos 159 euros al mes con tarifa regulada, frente a unos 114 euros con una tarifa de precio estable. Durante los tres meses de verano, la diferencia entre ambas opciones rondaría los 134 euros.
Traducido a algo tan cotidiano como una hora de aire acondicionado, Roams calcula un coste de 32,5 céntimos con la tarifa regulada y 20,3 céntimos con una tarifa estable. Es decir, mantenerlo encendido durante ocho horas supondría alrededor de 2,60 euros al día con PVPC, frente a unos 1,62 euros con precio estable.
En las zonas donde hace falta refrigerar la vivienda durante más tiempo, el peso sobre el recibo aumenta rápidamente. En Sevilla, por ejemplo, Roams atribuye al aire acondicionado 97,50 euros de una factura mensual de 190,80 euros con PVPC, algo más de la mitad del total. Sin embargo, en A Coruña, donde su modelo presupone muchas menos horas de uso, la refrigeración representa alrededor del 21%.
La diferencia se explica en buena medida por las horas durante las que el aparato necesita funcionar. Roams estima unas 10 horas diarias en Sevilla, Córdoba y Badajoz, 9,5 en Murcia, nueve en Zaragoza, Lleida y Alicante y 7,5 en Barcelona. En A Coruña baja hasta las 2,5 horas. Son cálculos basados en las condiciones climáticas de cada zona, no datos de consumo real de los hogares.
El gasto en aire acondicionado gana cada año más importancia debido al contexto en el que se encuentra España a nivel climático: las olas de calor extremo son cada vez más frecuentes e intensas. AEMET vincula esta evolución al calentamiento provocado por el cambio climático.
Esto puede aumentar la necesidad de enfriar las viviendas durante los próximos años, aunque no permite saber cuánto costará hacerlo: el recibo seguirá dependiendo también del precio de la electricidad, la tarifa contratada, la eficiencia del aparato y las características de cada casa.

