Hay personas que experimentan cierta reticencia a leer cuentos y novelas de terror, y yo formaba parte de ese grupo hasta que descubrí a Mariana Enriquez. Quizás esto ocurra porque asociamos el miedo a otros lugares, otras historias, a escenarios lejanos y ficticios. A través de su narrativa, Enriquez logró revertir dicho efecto, develando las sombras ocultas en lo cotidiano, mezclando las miserias de la realidad con fantasía y personajes de otro mundo.