Stephani Soto denuncia que una cesárea programada en el Hospital Santa Rosa del Ministerio de Salud (Minsa) derivó en cinco cirugías, una sepsis y la extirpación de su útero, trompas de Falopio y ovarios. La madre sostiene que ingresó al centro médico con 37 semanas de gestación y sin complicaciones durante el embarazo, pero salió más de un mes después con lesiones en la vejiga y el intestino, además de secuelas que, según afirma, afectan su movilidad y su vida cotidiana.
Soto había sido internada el 7 de febrero de 2024 para una cesárea programada y una ligadura de trompas. La intervención se realizó tres días después. De acuerdo con su testimonio que dio a Reporte Semanal, los controles prenatales no habían detectado problemas y los exámenes realizados en el Hospital Santa Rosa.
La denunciante aseguró que, al ingresar al quirófano, esperaba conocer a su tercera hija. Tras la operación, su esposo recibió la información de que la cesárea había concluido sin inconvenientes. Horas más tarde, la situación cambió.

“Yo ingresé a este hospital por una cesárea programada. Jamás una cesárea de emergencia, donde me destrozaron mi vida”, afirmó Soto. Según relató, no pudo amamantar a su bebé y comenzó a presentar falta de aire y malestar general poco después de la cirugía.
Fue sometida a cinco operaciones por una infección generalizada
La familia afirma que Soto perdió el conocimiento durante una videollamada con sus hijos mayores. Su esposo, Bels Requejo, contó que regresó al hospital tras advertir el deterioro de la paciente y que luego fue informado de que su estado era crítico.
“Le vamos a dar 72 horas de vida a su esposa”, recordó Requejo sobre la advertencia que, según dijo, recibió de médicos que la atendían. T
Soto permaneció en cuidados intensivos y fue sometida a cinco intervenciones quirúrgicas en alrededor de un mes. La defensa legal de la familia sostiene que, durante la cesárea, se produjo una lesión en la vejiga y otra en el intestino. El abogado César Puente indicó que la herida intestinal habría tenido una extensión de tres centímetros y no habría sido advertida inicialmente.
Según el letrado, las operaciones posteriores buscaron controlar una sepsis. Además, afirmó que en la historia clínica se consigna que, durante la quinta laparotomía exploratoria, los médicos hallaron un “útero friable” y trompas y ovarios “irreconocibles”, por lo que procedieron a retirarlos.
La paciente salió del Hospital Santa Rosa sin útero, ovarios ni trompas de Falopio y señaló que debió recibir tratamiento para una menopausia inducida a los 33 años.

Demora en historial médico
Luego del alta y de su posterior referencia al Hospital Loayza, Soto y su esposo solicitaron la historia clínica para reconstruir lo ocurrido durante la hospitalización. La familia denuncia que el Hospital Santa Rosa demoró más de siete meses en entregar el documento.
“Soy yo la que padezco, soy yo la que no camino, soy yo la que depende de este hombre”, expresó Soto al describir las consecuencias que atribuye a lo ocurrido durante su atención médica.
El Hospital Santa Rosa respondió al pedido de descargo mediante un comunicado, según la información proporcionada por la familia. En ese documento, el centro médico indicó que Soto llegó procedente de EsSalud y que presentaba antecedentes de síndrome adherencial severo, una condición en la que tejidos cicatriciales unen órganos que habitualmente están separados.



