
La Conferencia del Episcopado Mexicano pide a quienes gobiernan en el país que la libertad sea una garantía, que la seguridad y la justicia dejen de ser promesas y que las víctimas sean escuchadas. El llamado aparece en un mensaje difundido este 14 de septiembre, durante la conmemoración por la Independencia de México.
El documento, titulado Llamados a la libertad, sostiene que México llega a 2026 con avances en materia de derechos, participación de las mujeres, fortalecimiento institucional y solidaridad frente a desastres. A la vez, advierte que persisten la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad y el desplazamiento forzado de comunidades.
Los obispos plantean que la celebración patria no puede apartarse de esas heridas. En su pronunciamiento, llaman a recordar el origen del país para mantener el ánimo de construir y colocan la dignidad humana como eje de las libertades que demandan proteger.
El Episcopado pide que la seguridad y la justicia dejen de ser promesas
La Conferencia del Episcopado Mexicano dirige su exigencia a las autoridades de todos los órdenes de gobierno. Solicita que la libertad no sea tratada como una concesión, sino como un derecho garantizado para la población.
El mensaje también reclama que la seguridad y la justicia tengan resultados. “Que la seguridad y la justicia dejen de ser promesa; y que se escuche a las víctimas”, expone el texto firmado por el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, presidente del organismo, y el obispo auxiliar de México, Héctor M. Pérez Villarreal, secretario general.
En vísperas de proceso electoral para los comicios de 2027, los representantes católicos piden que la discusión pública esté a la altura de la ciudadanía que sostiene al país. La petición se suma a un llamado dirigido a la población para participar, cumplir sus responsabilidades y cuidar a quienes tienen menos.

El Episcopado vincula la libertad con la dignidad de cada persona. Al recordar los Sentimientos de la Nación de José María Morelos y Pavón, señala que la Independencia evocaba la prohibición de la esclavitud, la reducción de la indigencia y la aplicación igualitaria de la ley.
Desde esa visión, el documento incluye la defensa de los derechos humanos y de la igualdad ante la ley. También solicita proteger la libertad de expresión mediante medios plurales, periodistas protegidos y un debate público que no descalifique a quienes piensan de forma distinta.
Los obispos añaden que la libertad religiosa no se limita al culto dentro de los templos. La definen como el derecho a creer, educar conforme a las convicciones propias, asociarse, servir y participar públicamente en favor del bien común.
La Iglesia ofrece acompañamiento a víctimas y trabajo comunitario
El mensaje presenta a la Iglesia como parte del tejido social mexicano y enumera las tareas que, de acuerdo con los obispos, realiza en zonas donde persisten necesidades. Menciona a Cáritas, colegios, universidades, fundaciones educativas, casas del migrante, comedores, dispensarios, albergues para mujeres y niños, así como centros de defensa de derechos humanos.
También incluye el acompañamiento a víctimas y sus familias, la reconstrucción comunitaria y las acciones en favor de la paz. Según el Episcopado, esas labores son sostenidas por la aportación libre y, en muchos casos, anónima de millones de fieles.
El organismo afirma que con ese respaldo conserva abiertos miles de templos, a los que define como patrimonio de la Nación y espacios para toda la población, incluso para quienes no comparten la fe católica. “El tejido social, la libertad y la paz en México se sostienen también con el trabajo callado y efectivo de los creyentes”, plantea.

La declaración también recuerda el centenario del Conflicto Religioso de 1926 a 2026. Los obispos lo describen como una confrontación entre personas que compartían fe, cultura y origen, y sostienen que su lección es que las restricciones a la libertad de conciencia dañan a toda la nación.
En otro pasaje, el Episcopado coloca a la Virgen de Guadalupe como referente de unidad nacional. Señala que, rumbo al V Centenario del acontecimiento guadalupano en 2031, la Novena Intercontinental Guadalupana convoca a convertir el amor en encuentro, reconciliación y justicia.



