Más de una semana después de la devastadora riada y posterior avalancha, ocurrida en el Himalaya, las autoridades nepalíes intentan identificar los cuerpos de las víctimas de la catástrofe. En los centros de recogida de muestras de ADN, las familias de los desaparecidos se han agolpado durante esta semana con la esperanza de poder recuperar los restos de sus seres queridos.