
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió este lunes que la economía iraní podría entrar en una situación de colapso “en cuestión de semanas o meses” si Washington mantiene su campaña de sanciones para obligar a Teherán a regresar a la mesa de negociaciones.
Bessent formuló la advertencia durante la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 en Asheville, Carolina del Norte. Allí sostuvo que el régimen iraní está tomando en serio las nuevas medidas estadounidenses y que el deterioro económico ya estaría influyendo en la respuesta de Teherán al conflicto.
“Yo diría que están atacando militarmente porque están perdiendo económicamente”, afirmó Bessent al explicar la estrategia estadounidense.
El funcionario dejó claro, sin embargo, que Washington no presenta el derrumbe de la economía iraní como un objetivo inevitable. Según explicó, la intención es aumentar el costo financiero de las políticas del régimen hasta generar condiciones para una negociación.
“Solo tenemos que lograr que el régimen recupere el sentido común”, dijo.
El Departamento del Tesoro puso en marcha el pasado 24 de agosto la denominada “Operation Economic Outcast”, una campaña destinada a dificultar el acceso de Irán a ingresos, bancos y mecanismos internacionales utilizados para mover dinero.

Las primeras medidas ampliaron el riesgo de sanciones secundarias sobre cinco sectores: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Además, Estados Unidos sancionó a casi 60 personas, empresas y embarcaciones vinculadas con redes financieras, petroleras, militares y de evasión de sanciones.
La estrategia apunta también a las entidades extranjeras que continúan facilitando operaciones iraníes. El Tesoro advirtió que las instituciones involucradas en lavado de dinero o evasión de sanciones pueden perder su acceso al sistema financiero estadounidense.
“Cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en nombre de Irán será expulsada del sistema del dólar estadounidense”, había advertido Bessent al presentar la campaña.
Días después, Washington avanzó contra la filial en Emiratos Árabes Unidos de Banque Misr, al proponer restricciones que afectarían su acceso a bancos estadounidenses. La medida fue presentada como un primer paso para responsabilizar a instituciones que procesen fondos vinculados al régimen iraní.
Washington quiere mantener la presión
Bessent señaló que las sanciones no serán una acción aislada. Estados Unidos prepara nuevas medidas contra intermediarios financieros y otros actores que permitan a Teherán mantener sus circuitos de ingresos.

El objetivo declarado es modificar el comportamiento del régimen sin depender exclusivamente de nuevas operaciones militares. Para Washington, el aislamiento financiero puede reducir la capacidad iraní para obtener divisas, sostener sus estructuras estatales y financiar actividades regionales.
La campaña también busca coordinación internacional. Bessent agradeció el respaldo expresado por la Unión Europea y el Banco Central Europeo a las medidas estadounidenses, mientras Washington intenta convencer a otros gobiernos de endurecer los controles sobre las operaciones vinculadas con Irán.
El contexto económico se superpone con una nueva escalada militar. Después de varias semanas sin enfrentamientos directos entre Estados Unidos e Irán, Washington atacó este domingo posiciones iraníes en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz. Teherán respondió con ataques contra objetivos estadounidenses en la región.
La zona es especialmente sensible para los mercados energéticos porque por el estrecho de Ormuz circula una parte sustancial del petróleo transportado por vía marítima a nivel mundial. La reanudación de las hostilidades incrementó así la presión sobre los precios de la energía y añadió un riesgo adicional para la economía internacional.