El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó este jueves que el tránsito de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz se recuperó hasta acercarse a los volúmenes registrados antes del inicio de la guerra con Irán, pese a los ataques contra embarcaciones comerciales. Según Vance, la intervención estadounidense permitió restablecer el flujo energético por una de las rutas marítimas más importantes del mundo y redujo de manera significativa la capacidad del régimen iraní para impedir el paso de los petroleros.
“Si miran atrás tres meses, ¿cuánto petróleo y gas salía del estrecho bajo las amenazas iraníes? Prácticamente nada. Ahora está casi de vuelta al nivel en que estaba antes de que empezara el conflicto”, declaró el funcionario estadounidense durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.
El vicepresidente vinculó esa recuperación con las operaciones estadounidenses destinadas a proteger la navegación. Según su explicación, Washington actuó para impedir que las fuerzas iraníes atacaran buques comerciales y garantizar que el petróleo continuara llegando a los mercados internacionales.
“Lo que hicimos hace apenas un par de días es que hicimos más difícil para los iraníes disparar contra el transporte marítimo comercial, nuevamente, para garantizar el flujo de petróleo y gas hacia los mercados energéticos mundiales”, señaló Vance.
Vance sostuvo que el objetivo estadounidense es impedir que Teherán utilice el estrecho como mecanismo de presión sobre la economía mundial. “Los iraníes querrían que salieran cero millones de barriles del estrecho de Ormuz. Anoche salieron 15 millones de barriles”, afirmó.
El vicepresidente también descartó conversaciones con Irán mientras continúen los ataques contra embarcaciones comerciales. “Nuestro mensaje a los iraníes es simple. Ha sido el mismo desde el principio: tienen que dejar de disparar contra el transporte marítimo comercial”, dijo. Y añadió: “No estamos hablando con ellos, y no vamos a hablar con ellos a menos que dejen de disparar contra el transporte marítimo comercial”.
La magnitud del tráfico recuperado había sido destacada un día antes por el secretario de Energía, Chris Wright. El funcionario afirmó que más de 17 millones de barriles de petróleo atravesaron Ormuz el lunes, el mayor volumen registrado desde el comienzo de la guerra a finales de febrero.
Antes del conflicto, por el estrecho circulaban aproximadamente 20 millones de barriles diarios de crudo y productos petrolíferos. La cifra representa una parte sustancial del suministro energético mundial y convierte a Ormuz en un punto crítico para los mercados internacionales.
Wright sostuvo además que, si se incorporan las exportaciones de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos que utilizan oleoductos para evitar el estrecho, el volumen total de petróleo que salió de la región ese día incluso superó los niveles anteriores a la guerra.
“Con o sin Irán, el petróleo y el gas seguirán saliendo de la región del golfo Arábigo, y eso está ocurriendo”, afirmó.
Estados Unidos estableció un corredor marítimo próximo a la costa de Omán para facilitar el desplazamiento de los buques petroleros procedentes de países aliados del Golfo. Algunas embarcaciones utilizan esa ruta durante la noche. Irán, sin embargo, ha atacado barcos que transitan por ese corredor y reclama que las naves comerciales utilicen una vía situada más cerca de sus aguas.
Las declaraciones se produjeron mientras Washington mantiene su campaña militar contra Irán y busca preservar el suministro energético internacional. Vance rechazó además describir la situación como una guerra convencional en curso, al señalar que “las principales operaciones de combate no están ocurriendo actualmente” y que llevan tiempo sin desarrollarse a esa escala.
El funcionario defendió que Estados Unidos dispone de capacidad suficiente para mantener abierto el estrecho y advirtió sobre las consecuencias de una interrupción prolongada. “Somos el único país del mundo que puede garantizar, como dijo el presidente, el control sobre el estrecho de Ormuz”, sostuvo. Según Vance, sin esa intervención se produciría una crisis energética de alcance mundial.



