
En medio de la visita a Colombia y el encuentro programado entre el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, y el presidente Abelardo de la Espriella, en la tarde del martes 8 de septiembre se conoció sobre una ‘megadonación’ que estaría alistando el país norteamericano para Colombia
Según información conocida por El Tiempo, existen altas probabilidades de que al país lleguen tres drones MQ-9A Reaper para apoyar en las tareas de vigilancia y reconocimiento de la fuerza pública antes de operativos contra organizaciones armadas.
Las aeronaves, fabricadas por General Atomics Aeronautical Systems, llegarían inicialmente en calidad de préstamo desde Estados Unidos, aunque el trámite todavía requiere permisos y autorizaciones, por lo que no hay una fecha definida para el traslado de los equipos.
Los tres equipos en trámite son aeronaves no tripuladas MQ-9A Reaper, una plataforma diseñada para misiones prolongadas de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque. Colombia buscaría emplearlos como refuerzo para identificar objetivos y monitorear movimientos de grupos armados antes de las acciones de la Fuerza Pública.
La utilidad de este tipo de aeronave radica en su capacidad para permanecer sobre un área durante periodos extensos, con sensores que permiten obtener imágenes e información operativa. Esa tarea ya ha tomado peso en los golpes recientes contra organizaciones que delinquen en distintas regiones del país.
La cooperación de inteligencia estadounidense ya tuvo participación en acciones recientes. Una de ellas ocurrió en Riohacha, La Guajira, donde una operación de la Policía terminó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, señalado como cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada.
En el operativo también murieron otros tres integrantes de esa organización. La ubicación del jefe armado requirió un trabajo previo de seguimiento, dentro del cual intervino la inteligencia de Estados Unidos, de acuerdo con la publicación.
El Reaper combina sensores de observación y capacidad de ataque
El MQ-9A Reaper no se limita a la recopilación de imágenes. La plataforma puede portar armamento y cuenta con coheteras, por lo que tiene la posibilidad de asumir tareas distintas a la observación, aunque el alcance concreto de su eventual uso en Colombia dependerá de las condiciones que se definan en el acuerdo.
La aeronave fue desarrollada como una evolución del Predator y realizó su primer vuelo en 2001. Posteriormente, fue adoptada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y por la Real Fuerza Aérea Británica.
Según sitios especializados en estas tecnologías, el modelo puede mantenerse en vuelo durante más de 27 horas. También puede llegar a una altitud de 15.240 metros (50.000 pies) y alcanzar velocidades de hasta 444 kilómetros por hora (240 nudos).
Esa autonomía permite sostener la vigilancia sobre una zona sin necesidad de cambios frecuentes de aeronaves. Para las operaciones de inteligencia, esa permanencia sirve para seguir rutas, detectar patrones y verificar la ubicación de personas o estructuras antes de movilizar a las unidades encargadas de intervenir.
El Reaper admite hasta 1.746 kilogramos de carga útil. De ese total, cerca de 1.361 kilogramos corresponden a armamento externo, según la información técnica disponible.
La configuración del equipo puede incorporar sensores electroópticos e infrarrojos, radares, sistemas de apoyo electrónico y designadores láser. Esa combinación reúne instrumentos para observar objetivos durante el día o la noche y en diferentes condiciones operativas.
La aeronave también dispone de una arquitectura de aviónica con triple redundancia y de un sistema de control de vuelo tolerante a fallos. Esas características apuntan a reducir el riesgo de interrupciones durante misiones de larga duración.
La eventual llegada de los drones se inscribe en ese esquema de cooperación. La información reunida desde el aire puede complementar el trabajo de las autoridades colombianas antes de ejecutar acciones contra objetivos identificados.
Los Reaper ya han sido incorporados por fuerzas aéreas y agencias de Estados Unidos y de varios países europeos. Su utilización se ha extendido en tareas persistentes de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque.




